Nuestro objetivo estratégico: Construir una alianza por el cambio y la gobernabilidad | Mauricio Funes Sin Censura

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Nuestro objetivo estratégico: Construir una alianza por el cambio y la gobernabilidad

Inicio esta reflexión formulando una pregunta: ¿De dónde proviene el odio visceral de la derecha oligárquica hacia la pasada gestión presidencial? O mejor aún: ¿Por qué me ataca y persigue la derecha oligárquica, si desde hace meses dejé la Presidencia de la República?

En una reciente entrevista que el periódico digital La Página realizó a Luis Verdi, ex integrante del equipo de campaña que hizo posible la victoria en las elecciones del 2009, ex asesor político y de comunicaciones de la Presidencia de la República hasta el 2013, se destaca un aspecto poco analizado y también poco debatido.

Dice Luis Verdi con propiedad: La Presidencia Funes marcó un punto de inflexión en el país al iniciar un proceso de desmontaje del aparato de dominación, que la derecha oligárquica construyó a lo largo de décadas y concretó en las primeras administraciones areneras.

En lenguaje más simple: Bajo mi Presidencia iniciamos un conjunto de transformaciones, no sólo a nivel del sistema económico y social del país, sino también, en la forma de hacer política que acabaron restándole poder a la derecha oligárquica y afectando sus intereses.

En buenas cuentas, la Derecha Oligárquica perdió control sobre el gobierno y su poder de veto en la formulación de las políticas públicas.

La construcción de un Sistema de Protección Social, empujado desde el Ejecutivo y garantizado con la aprobación casi al final del período de la Ley de Desarrollo Social, no sólo ha permitido reducir la pobreza y la desigualdad social, tal como lo registra la CEPAL en su informe de hace un año, sino que también provocó, una reorientación del Estado que había dejado de atender las necesidades sociales más sentidas por la población, especialmente, la más pobre del país.

Por más de tres décadas, el Estado había sido cooptado por la derecha oligárquica para beneficio propio.

Los pocos instrumentos de incidencia que le iban quedando, esta misma derecha los orientó a la satisfacción de sus intereses, utilizando el control que desde el partido ARENA podía tener sobre el Ejecutivo.

Así es como hay que entender los procesos de privatización iniciados desde el gobierno Cristiani y así, hay que entender también los nombramientos en las principales secretarías y ministerios del ejecutivo.

De ese proceso sobran ejemplos: La creación de un fondo estatal de saneamiento, previo a la venta de los bancos que estaban en manos del gobierno y que permitió a sus compradores recuperar en poco tiempo el capital invertido; el diseño y aprobación de leyes que le aseguraron a unos cuantos grupos empresariales del país servirse con la cuchara más grande en casi todos los procesos de privatización; la creación de fideicomisos y estímulos fiscales, manejados en forma discrecional por los funcionarios a fin de favorecer a empresas cercanas al gobierno; hasta hubo un Ministro de Economía que aprobó beneficios arancelarios para las empresas de su grupo familiar; entre otros.

En mi gobierno desparecieron todos esos privilegios, comenzando con el nombramiento de funcionarios que no tenían ninguna relación, ni política ni económica, con estos grupos empresariales.

Dedicamos la mayor parte de la gestión gubernamental a reducir las vulnerabilidades de las familias pobres, ya que mientras estas carencias siguieran existiendo, difícilmente podía arrancar un proceso sostenido de reactivación del aparato productivo del país que además de dinámico, fuera incluyente.

Ese fue y continúa siendo el sentido de los Programas Sociales iniciados en mi gobierno: Paquetes escolares, la pensión básica universal, los subsidios para enfrentar el incremento en los precios de los servicios básicos, la Reforma de Salud, Ciudad Mujer, entre otros.

Casi al cierre de la gestión, sobre todo en el último año de gobierno, puse el acento en dos procesos fraudulentos fraguados desde la Presidencia de la República en el quinquenio de Flores: El desvío de recursos de cooperación de China Taiwán y la amañada venta de una parte de las acciones de la geotérmica nacional al conglomerado italiano ENEL.

La investigación de ambos procesos, primero por la Asamblea Legislativa y luego por la Fiscalía General de la República, puso al descubierto un estilo de gobierno que hasta ese momento sólo había favorecido a unos cuantos empresarios y funcionarios de gobierno, en detrimento de las grades mayorías de nuestro país.

Bajo los gobiernos de ARENA, el Estado fue literalmente desmontado y lo que quedó de él fue utilizado para construir un sistema económico oligárquico, que a pesar de su apariencia de modernidad, no ha podido dinamizar la economía del país y menos reducir las graves desigualdades sociales.

Al acabarse esta forma de ejercicio público y este control de las instituciones del Estado, al menos del Ejecutivo, comenzó a reducirse también el sistema de privilegios construido en décadas anteriores.

Es justamente este “cambio estructural”, el que no perdona la derecha oligárquica en ARENA. Eso es lo que explica además la magnitud de su reacción y de su revancha. Es este sistema de privilegios construido desde el Ejecutivo el que la derecha oligárquica busca recuperar y para lo cual, le apuesta con nuevos diputados, mayoritariamente hijos, empleados y testaferros de la oligarquía.

No tengo la menor duda que el asalto al poder del Estado por la derecha oligárquica comenzará, si se lo permitimos, con las elecciones del 2015 y se concretará, si no lo evitamos, en las elecciones presidenciales del 2019.

La campaña difamatoria personal, casi al final de mi mandato y aún después de varios meses de haber entregado la Presidencia, no es más que un eslabón de una cadena de acciones y reacciones que la maquinaria partidaria de ARENA ha desplegado con el propósito de recuperar el control del Ejecutivo. Piensan que hablar mal de Funes implicará hablar mal de los beneficios que el pueblo recibe de los programas sociales y se equivocan, al pueblo nunca más lo confundirán.

No lograron conseguirlo en las pasadas elecciones presidenciales, porque probablemente no tenían las alianzas necesarias, sobre todo en la Asamblea Legislativa, que les permitiera hacerse del poder.

La presencia dominante en las Redes Sociales, el control de una buena parte de las organizaciones de la sociedad civil, la influencia determinante en la mayoría de Medios de Comunicación Social, el control de las decisiones de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, y todo el dinero del mundo, no fue suficiente para que la derecha ganara de nuevo el control del Gobierno.

La estrategia ahora es más clara y definida que antes, buscarán una correlación de fuerzas en la próxima legislatura que les permita al menos dos propósitos: Obstaculizar al gobierno del Presidente Sánchez Cerén y el FMLN, para obligarlos a negociar virajes importantes en la gestión gubernamental y legislar en beneficio de sus intereses corporativos.

Cómo dicen “ Guerra anunciada no mata soldado…”

Las fuerzas y partidos progresistas y democráticos debemos trabajar desde ya en la construcción de una alianza por los cambios en el país, que permita incidir en los resultados electorales del 2015 y asegurar la influencia en un órgano del Estado estratégico como es la Asamblea Legislativa.

Una Alianza Ciudadana para el Cambio que permita la construcción de una Alianza para la Gobernabilidad y que evite la involución de un proceso iniciado en el 2009. Retroceder pasos, en logros obtenidos no puede ser el camino de este pueblo, debemos todos defender lo que es nuestro con todas las fuerzas posibles.

¿Cómo podemos construir esta Alianza? Es un tema que desarrollaré en una próxima entrega.

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