La Alianza que requiere la gobernabilidad en nuestro país | Mauricio Funes Sin Censura

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La Alianza que requiere la gobernabilidad en nuestro país

Desde hace días vengo insistiendo en que el “botín” de las elecciones del 2015 no es la Alcaldía Capitalina como muchos creen. Lo que está en juego en esta nueva consulta electoral, es la construcción de una correlación en la Asamblea Legislativa que le de gobernabilidad al país y permita que el proceso de cambios iniciado en el 2009 avance y se consolide.

No dudo que los gobiernos locales son importantes en el país en tanto instancias de decisión y búsqueda de consensos, que permitan mejorar las condiciones de vida de la población.

Un trabajo coordinado entre Gobierno Central y Municipalidades, es la clave del éxito de una gestión pública, concentrada en la solución de los problemas que más aquejan a los salvadoreños.

Las Municipalidades han venido ganando presencia territorial y a medida que van asumiendo nuevas atribuciones y fortaleciendo sus presupuestos y autonomía, el Ejecutivo encontrará en ellas, aliados para el desarrollo económico y social. Derivando en beneficios muy tangibles y cercanos para la población.

Sin embargo, esta forma de relacionamiento, presupone que el Gobierno Central funcione adecuadamente y su apuesta estratégica, tiene que ver más con el crecimiento económico sostenido e incluyente, y el combate de la pobreza y la desigualdad social, que con el fortalecimiento de reducidos y concentrados grupos de poder como ha sido en los gobiernos de ARENA.

La posibilidad que este segundo gobierno de izquierda funcione está estrechamente vinculada a las decisiones que tome la legislatura, tanto la actual en los meses que le quedan, como la que se elegirá en marzo del 2015.

Si algo permitió que en la pasada gestión de gobierno, los Programas Sociales fueran implementados y ejecutados con éxito es que siempre contaron con el financiamiento necesario, que hizo posible una relación armoniosa con diferentes fuerzas políticas en la Asamblea Legislativa, además de la alianza del gobierno con el FMLN que marcó a toda la gestión presidencial. En resumidas cuentas, Gobierno central, de la mano de la Asamblea Legislativa para beneficiar al pueblo.

Desde el gobierno se construyó una alianza con partidos de derecha, que se tradujo en un escenario de gobernabilidad, sin el cual, los cambios en el sistema oligárquico heredado no habrían avanzado.

Sin embargo, a juzgar por las votaciones legislativas de los últimos meses bajo el gobierno del Presidente Sánchez Cerén, la continuidad de estos cambios no sólo no está garantizada, sino que hay una clara amenaza que se cierne sobre ellos, afectando como es de suponer a las grandes mayorías beneficiarios de estos.

El FMLN y las fuerzas progresistas y democráticas del país, incluyendo las que tienen representación legislativa, deben construir desde ya una Alianza por la Gobernabilidad, que le conceda estabilidad al proceso y permita el funcionamiento eficiente y eficaz del gobierno en los años que siguen.

El país nada gana con la paralización y fracaso del gobierno actual. Los únicos que obtienen una ganancia mezquina son aquellos que apuestan mezquinamente al desgaste del gobierno de Sánchez Cerén, para hacerse con el poder total en las consultas electorales de aquí al 2019.

En el mejor de los escenarios, las fuerzas partidarias mayoritarias mantendrán la misma cantidad de curules, oscilando entre 30 y 33 diputaciones para cada una.

Según esta proyección electoral, los partidos políticos, incluyendo a las fuerzas sociales que respalden las candidaturas independientes, que puedan asegurar la mayoría simple de 43 votos, se convierten en la clave del avance o retroceso democrático que pueda darse a partir del 2015.

El gobierno de Sánchez Cerén y la bancada del FMLN debe actuar con el mismo pragmatismo con el que se actuó en el gobierno anterior y que permitió construir las alianzas necesarias para enfrentar a la oposición oligárquica.

Ese pragmatismo, le permitió al gobierno contar con un Presupuesto aprobado antes del inicio de un ejercicio fiscal y con los préstamos internacionales, sin los cuales el crecimiento económico y los programas sociales no habrían tenido el financiamiento necesario.

Ese pragmatismo, hizo posible además, la elección de Fiscales Generales, Presidentes de Corte de Cuentas y Magistrados de la Corte Suprema de Justicia.

Bajo el gobierno anterior, se eligieron tres Fiscales Generales, dos Presidentes de Corte de Cuentas y se renovaron varias Salas de la Corte Suprema de Justicia, incluyendo la Sala de lo Constitucional y dos de sus Presidentes.

En buenas cuentas, el Estado funcionó, no se paralizó, y en virtud de ello se comenzaron a resolver los graves problemas del país y hubo un avance indiscutible de la Democracia.

La predicción apocalíptica de la derecha oligárquica, de que el país entraría en crisis y caería al abismo a partir del 2009 no se cumplió. La prueba más palpable de lo errado de esta predicción apocalíptica, es que el pueblo agradeció los beneficios de mi gobierno y endosó de nueva cuenta, respaldo al FMLN.

Hoy de nuevo, en una reedición de esta visión catastrofista, la derecha oligárquica quiere hacernos creer que el país no tiene rumbo y que para “salvarlo” de la crisis que se avecina es necesario contar con más diputados que respondan a sus intereses.

El control de la mayoría simple es fundamental para esta derecha que apuesta a “trabarle” las carretas al gobierno de modo de provocar su desgaste y posterior fracaso.

La falacia de los “rostros nuevos” y las posibilidades que les abre el voto cruzado para colocar en la Asamblea Legislativa sus alfiles, apoyados por una intensa campaña publicitaria en la que no escatimarán recursos, constituye la punta de lanza de la nueva ofensiva electoral emprendida por los tradicionales grupos oligárquicos.

La única forma de derrotarlos, es construyendo una Alianza por la gobernabilidad entre partidos progresistas y democráticos y proponiendo candidatos independientes, respaldados por fuerzas sociales que defienden los cambios y que ya dentro de la Asamblea Legislativa pueden sumar voluntades para reducir el poder del sistema oligárquico y hacer avanzar la democracia y el desarrollo económico y social de nuestro país.

A la par de esta Alianza, desde la trinchera periodística es insoslayable contar con una mirada diferente a la de la oligarquía.

La mayoría de Medios de Comunicación en el país responden a los intereses de la derecha oligárquica, la que se esmera, porque en sus agendas periodísticas predomine la visión que ella tiene de la realidad.

Son pocos los Medios de Comunicación que promueven el pluralismo y dan cobertura a visiones alternativas de lo que está ocurriendo en nuestro país y el mundo entero.

Esta mirada alternativa, sólo la observamos en una cuantas radios, en pocas estaciones de televisión y en uno que otro medio digital.

El debate sobre la necesaria democratización del espectro radio eléctrico y de la prensa escrita y digital tenemos que seguirlo promoviendo.

A este debate pueden contribuir las redes sociales y las nuevas tecnologías de la información.

Así como las fuerzas políticas y sociales progresistas y democráticas, están obligadas a construir una alianza por la gobernabilidad, debemos también promover la creación de un nuevo polo mediático, una especie de tercera fuerza en los Medios de Comunicación, de naturaleza alternativa, que conceda el derecho a opinar a los que históricamente no han tenido voz en nuestro país.

Hoy más que nunca tiene vigencia en el país aquel llamado profético de nuestro Obispo Mártir: hay que darle voz a los que no tienen voz…

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