¿Qué pierde El Salvador si la Derecha Oligárquica recupera el control del país? | Mauricio Funes Sin Censura

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¿Qué pierde El Salvador si la Derecha Oligárquica recupera el control del país?

En las elecciones del 2014, ARENA acuñó la expresión: “Recuperemos El Salvador” y la convirtió en el principal slogan de su campaña presidencial.

Aparentemente, con este lema de campaña, la alta dirigencia de ARENA pretendía enviar el mensaje de que El Salvador necesitaba recuperar el rumbo que había tenido en el pasado y que la victoria de Norman Quijano permitiría que esa posibilidad se convirtiera en realidad.

Pero bien vistas las cosas, ARENA también estaba enviando otro mensaje no menos atractivo a sus patrocinadores o financistas.

Les estaba diciendo: “ahora es cuando se pueden hacer de nuevo con el poder del Ejecutivo y recuperar sus antiguos privilegios”. Privilegios que fueron eliminados durante la primera gestión del FMLN y que se trasladaron en programas sociales al pueblo.

ARENA se presentaba como opción de poder y con ello, como un renovado instrumento de dominación, tal como había sido en gobiernos anteriores.

“Recuperemos El Salvador” significaba, ni más ni menos, que recuperar al país en tanto patrimonio concentrado de unos pocos.

De haber ganado las elecciones presidenciales del 2014, ARENA habría iniciado un proceso de redefinición del Estado, ya no para satisfacer las necesidades de las grandes mayorías, sobre todo pobres, sino para saciar los apetitos económicos de los tradicionales grupos de poder en el país. Hubiese implicado la eliminación de subsidios y programas sociales de un tajo, igual como se hizo en algunas comunas, como la de Soyapango durante la actual gestión.

El modelo oligárquico que inicia la administración del ex presidente Cristiani con el desmantelamiento del aparato de Estado y la privatización de activos públicos, antes en manos del gobierno, había sufrido un duro revés con la derrota electoral del 2009.

Ya el gobierno Saca se había enfrentado a la Oligarquía de nuestro país al obstaculizar algunas de sus más preciadas apuestas económicas: la entrega del control accionario de La Geo a la empresa italiana ENEL; el inicio de la explotación minera, actividad en la que coincidían intereses canadienses con algunos intereses criollos; y la concesión del Puerto de La Unión a un consorcio extranjero en el que tenía previsto participar un importante grupo empresarial.

No haber permitido ni siquiera que estos tres procesos de apropiación privada se llevaran a cabo en su gobierno es algo que la derecha oligárquica no perdona al expresidente Saca y por eso su expulsión del partido, llevarle la contraria a los dueños de ARENA tiene un alto costo.

El control que tenía Saca de las estructuras partidarias, basado en el nuevo liderazgo que le imprimió al partido ARENA cuando resultó ganador en el 2004. Así como el hecho de ser un Presidente que no provenía ni respondía a las huestes oligárquicas, le concedió algunos márgenes de maniobra que permitió su separación del modelo económico y social excluyente que habían construido las tres administraciones anteriores.

Con la derrota electoral del 2009 y la salida definitiva del partido ARENA del Ejecutivo, las pretensiones de esta derecha se vinieron al suelo, no quedándole más opción que articular un esfuerzo de oposición irracional desde la Asamblea Legislativa, que también había sido renovada en ese mismo año.

Con lo que no contaba la derecha oligárquica es que las fracciones parlamentarias del PCN y el PDC estaban en ese momento más cerca de Saca que de la oligarquía que había patrocinado al partido ARENA en el pasado.

Tampoco contaba que la derrota electoral sumada a la influencia que Saca tenía sobre la mayoría de diputados de ARENA, provocaría un proceso de desmembramiento interno que llevaría a la salida de una buena parte de estos.

Consumada esta división, la capacidad de veto de ARENA en la Asamblea Legislativa y su poder para bloquear la gestión del ejecutivo se veía seriamente debilitada.
A pesar que este nueva correlación política favorecía la conformación de una alianza para la gobernabilidad, a fin de evitar la parálisis de la maquinaria del Estado, hicimos desde la Presidencia de la Republica renovados esfuerzos por atraer al partido ARENA, comandado ya por Cristiani y Calderón Sol.

Lo mismo intentamos con las gremiales empresariales así como con sus tanques de pensamiento, creando para ese propósito el Consejo Económico y Social (CES).

Sin embargo, una vez comenzamos a darle un nuevo rumbo a la economía del país y a reorientar la actividad del Estado, que por años se había desentendido de los graves problemas sociales que afectaban a las familias de menos ingresos, ocurre la reacción de esta derecha oligárquica, muy a la altura de las heridas provocadas con la pérdida del control del gobierno.

Se crea a partir de ese momento un escenario de confrontación, en el que ANEP y FUSADES adquieren un rol protagónico junto a algunos Medios de Comunicación, sobre todo escritos. Símbolo de ese nivel de confrontación de ARENA y sus tentáculos, fue aquella lamentable y reprochable expresión de Cristiani, augurando que en este país ardería Troya.

Cuando la derecha oligárquica se refiere a la Presidencia Funes como un gobierno confrontativo y poco dialogante, olvida que la confrontación surge como un arma de defensa política de los cambios que empezábamos a construir. A pesar de las críticas de la derecha, el dialogo fue permanente, prueba es la creación del programa radial que daba voz al pueblo en sus necesidades y aspiraciones, me refiero al programa Conversando con el Presidente.

No había otra forma de enfrentar los embates de esta oposición irracional sino a través del debate abierto y la defensa a ultranza del proceso iniciado en el 2009.

Ahora estamos de nuevo en un escenario donde la derecha oligárquica aparenta voluntad de dialogo pero acaba frenando cuanta iniciativa proviene del Ejecutivo.

Lo confesó el propio Presidente de la ANEP cuando en un reciente programa de televisión sostuvo que en el viaje que realizó hace unos días a Washington el Presidente Sánchez Cerén, la posición de los dirigentes empresariales que lo acompañaron fue la de pedir al BID que no continuara aprobando más préstamos al país. Este accionar visceral de algunas cúpulas empresariales no es nuevo.

Mientras El Salvador continúe con tasas bajas de crecimiento económico y mientras la carga tributaria no alcance al menos el 20% del PIB, la única fuente de financiamiento sostenible para los Programas Sociales y la modernización de la economía seguirá siendo la que permiten los créditos internacionales.

Una actitud más mezquina y confrontativa del sector privado no podía ser mejor expresada y revelada por este dirigente empresarial.

Como lo he señalado en otros artículos, si la derecha oligárquica logra mayoría simple en la próxima legislatura y conforma una alianza paralizadora de la gestión gubernamental, lo primero que se verá afectado es la capacidad del Estado para combatir la pobreza y reducir la desigualdad social en nuestro país.

Sin financiamiento los Programas Sociales se vienen abajo y con ello se detiene el proceso de reducción de la pobreza y de inclusión social que iniciamos en el 2009.

En el horizonte de la derecha oligárquica no figura la mejora en las condiciones de vida de la población.

Si así fuera, se preocuparía por evitar la parálisis del gobierno central y contribuiría con la generación de más ingresos, de modo de darle sostenibilidad a un crecimiento de la economía más incluyente. Su visión es recuperar el poder y si para obtenerlo hay que sacrificar al pueblo, no duden que ARENA lo hará.

No niego que El Salvador necesita crecer más de lo que lo ha hecho en las últimas décadas. Pero el crecimiento en sí mismo no es sinónimo de prosperidad, a menos que el Estado asuma su rol benefactor y corrija las desigualdades sociales que caracterizan al país.

Es este futuro el que está en riesgo en las próximas elecciones y la oportunidad de vencer el atraso económico y la pobreza lo que podemos perder, si permitimos que la derecha oligárquica se vuelva hacer con el control legislativo a partir del 2015.

Qué no nos vendan la ficción de que si el FMLN logra retener la mayoría simple en la Asamblea Legislativa se producirá un proceso de concentración del poder a su favor. Recuerden que ese temor lo vencimos juntos en el 2009.

Esa no pasa de ser otra “trampa cazabobos” de la derecha.

En términos de distribución del poder, el FMLN únicamente tiene control sobre el Ejecutivo. Pero para funcionar requiere de pactar acuerdos con otras fuerzas parlamentarias sin las cuales no hace mayoría y no puede legislar ni tampoco gobernar. Esa alianza le obliga a la moderación y a evitar los excesos del poder.

La Corte Suprema de Justicia, en tanto, continúa en manos de la derecha a través de la Sala de lo Constitucional.

Y son más los gobiernos municipales en manos de ARENA que los que controla el FMLN. Además, con los concejos plurales cualquier partido político tiene “cuesta arriba” sus pretensiones de ejercer un control excluyente y aplastante.

El desafío está en tomar la decisión que más convenga al país en las próximas elecciones, el pueblo no se equivoca, como no se equivocó en el 2009 y en el 2014.

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One comment

  • señor funes , como ve usted el trabajo que esta tratando de realizar el señor nayib en san salvador y el retiro de su opositor de arena , ademas de la postura conveniente de gente como gallegos , merino y el legendario parker.