Programa 12 – Editorial | Mauricio Funes Sin Censura

Mauricio Funes Sin Censura

Editorial Sin Censura

Programa 12 – Editorial

Estamos a menos de tres semanas de las elecciones y es preciso que hagamos algunas reflexiones que pueden orientar nuestra decisión.

Primero veamos lo que esta en juego el próximo 1 de marzo.

Además de la elección de alcaldes también tenemos la posibilidad de renovar las 84 diputaciones de la Asamblea Legislativa y 20 diputaciones nacionales del Parlamento Centroamericano.

Lamentablemente el Parlamento Centroamericano, más conocido por sus iniciales como PARLACEN, ha sido una institución con muy poca incidencia en la vida nacional.

Hubo una época en que se dijo que los partidos enviaban al PARLACEN a quiénes ya no querían tener cerca y sobre todo, a quiénes ya no querían involucrarlos en la política nacional. Era una especie de exilio político.

No es casual que en la encuesta que ayer hizo pública la UCA, más del 85 por ciento de la población desconoce lo que hacen los diputados del Parlamento Centroamericano.

Estoy convencido que para beneficio de la integración centroamericana, una institución como el Parlamento Centroamericano, en el que hay representaciones de todos los partidos políticos y de todos los países de la región, debería modernizarse y tener una presencia más activa en los asuntos domésticos de cada uno de nuestros pueblos.

Con ese propósito fue que me juramenté como diputado del Parlamento Centroamericano, en la medida que el tratado constitutivo del mismo me permitía, en tanto ex jefe de Estado, ganar una diputación. Lamentablemente, la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, resolvió en sentido diferente y me prohibió ejercer este derecho que emana de un tratado y de un reglamento comunitario.

El tema fue ampliamente debatido y ya no tiene sentido traer a cuenta esa discusión.

Me quiero centrar esta tarde en las elecciones legislativas y municipales del próximo 1 de marzo.

Les decía que en esta nueva consulta electoral, apenas un año después de las elecciones presidenciales que celebramos en el 2014, están en juego las alcaldías de 264 municipios y 84 posiciones en la Asamblea Legislativa.

Cada municipio tiene sus particularidades, sus problemas y desafíos. Unos son más complejos que otros. Unos cuentan con más recursos que otros. Y la calidad de vida en cada municipio es diferente.

Sin embargo, todas las candidaturas de los partidos que se inscribieron para competir por el control de los gobiernos municipales lo menos que deben hacer es responder a las aspiraciones y necesidades más sentidas de las poblaciones que pretenden gobernar.

En este programa no alcanzaríamos a analizar los retos y desafíos que tienen los candidatos o candidatas de 264 municipios.

De modo que lo que puedo aportar como reflexión personal esta tarde sobre el tema en cuestión es que ustedes, que me escuchan, deben estar debidamente informados sobre los programas de gobierno y la trayectoria de los candidatos que les están solicitando el voto, a fin de tomar una mejor decisión.

Cada elector elige dependiendo de la cantidad y calidad de información que tiene sobre los partidos y los candidatos que le están pidiendo su respaldo en las urnas.

Si los candidatos no son sensibles a los problemas de la gente, si lo que ofrecen son ilusiones o propuestas demagógicas y no explican cómo las implementarán, si el partido político que los ha propuesto se ha caracterizado por ser indiferentes a las necesidades de la población, sobre todo, de las familias que más apoyo del Estado demandan por su situación de vulnerabilidad, si además tienen una trayectoria oscura o poco conocida, entonces, no son merecedores del voto popular.

A nivel nacional, por la cantidad de electores que convoca y por la importancia que tiene el municipio en el desarrollo del país, la disputa por el gobierno de la capital ha acaparado la atención de los medios de comunicación y de la misma población.

No voy a estimular una reflexión sobre las virtudes o debilidades de los candidatos que se disputan la alcaldía capitalina, sobre todo, de los dos que más apoyo tienen de acuerdo a las encuestas de opinión, pues los radioescuchas que me sintonizan no sólo residen en San Salvador.

Tenemos seguidores de todo el territorio nacional, incluso de ciudades importantes fuera del país, sobre todo, de Estados Unidos y Canadá.

Difícilmente quién me habla o escribe desde San Miguel o La Unión, o bien desde la zona occidental del país, y ya no digamos desde ciudades como Long Island, Nueva Jersey, Virginia, Boston o Los Angeles, estarán interesados en comentar el desarrollo del proceso electoral capitalino en la medida que la decisión que finalmente tomen los electores de San Salvador poco influirá en la calidad de vida de quiénes no viven en este municipio.

Lo único que puedo agregar, y que no debemos pasar por alto, es que tradicionalmente el alcalde de San Salvador tiene en el municipio capitalino una plataforma importante de proyección nacional que lo convierte en un potencial candidato a una elección presidencial.

Así ocurrió con el ex presidente Duarte que fue alcalde de San Salvador en los años 70, con el ex presidente Calderón Sol quién fue alcalde capitalino a finales de los 80, o bien con el Dr. Héctor Silva quién luego de ser un exitoso y apreciado alcalde de San Salvador compitió para las elecciones presidenciales del 2004, o el caso más reciente del alcalde Norman Quijano, quien fue contendiente por el partido ARENA para las elecciones presidenciales del año pasado, aunque curiosamente sacrificado para estas elecciones al perder su postulación.

En el caso de las elecciones capitalinas, entonces, lo que hay que analizar en profundidad es la naturaleza y trayectoria de las fuerzas políticas que han propuesto a los principales contendientes, pues muy probablemente quién resulte ganador se convertirá, como he sostenido, en un virtual candidato presidencial para el 2019.

A eso se debe, en parte, la decisión de Robertío D’abuisson, hijo del fallecido mayor Roberto D’abuisson, de correr por la alcaldía de Santa Tecla, y proyectarse como candidato presidencial en caso llegara a ganarla, con lo que estaría reciclando la carrera política de Oscar Ortiz, cuyo desempeño exitoso como alcalde de Santa Tecla le sirvió de plataforma para llegar a ser el Vicepresidente de la República por el FMLN.

Pienso que lo mismo ocurre con algunos diputados y diputadas de ARENA o candidatos a una diputación que abrazan la posibilidad de competir por la candidatura presidencial en el 2019, como por ejemplo Ana Vilma de Escobar, a quién no le sentaría bien que Edwin Zamora llegara a ganar la alcaldía de San Salvador, pues eso acabaría con sus aspiraciones presidenciales o al menos, la pondría en desventaja.

Lo mismo habría que decir en el FMLN.

Para quiénes trabajan desde ya en una candidatura presidencial en este partido político, la gran posibilidad que tiene Nayib Bukele, a juzgar por las proyecciones electorales que se conocen, de ganar la alcaldía en San Salvador, lo colocaría de inmediato en la carrera presidencial, la cual sólo sería obstaculizada por una decisión de la cúpula del FMLN, ya que como Alcalde quedaría instalado en el imaginario popular.

Todos esos escenarios posibles son los que debemos tener presente en esta reflexión.

La elección en San Salvador es importante, más allá de que se trata de la ciudad capital, por el impacto nacional que tendrían los resultados del próximo 1 de marzo para todo el país y de cara a las elecciones presidenciales del 2019.

Pongo un ejemplo…

Anda circulando en las redes sociales una carta enviada por el comando de campaña arenera de Edwin Zamora en la que le solicitan a los empresarios un aporte económico para comprar paquetes escolares y distribuirlos en lo que falta para las elecciones.

Para ARENA y la casa de campaña de Zamora, los paquetes escolares se reducen a la entrega de un cuaderno, un lápiz y un bolígrafo.

Dos comentarios al respecto.

Primero, ARENA siempre ha sostenido que los paquetes escolares es sinónimo de despilfarro y populismo de parte del gobierno anterior y del actual. Tanto piensan así que nunca han dado sus votos para el presupuesto de educación que le permite al gobierno entregar paquetes escolares a un millón 200 mil estudiantes de todo el país.

Hoy resulta que quienes hacen de la entrega de los paquetes escolares demagogia y populismo son precisamente los candidatos de ARENA por San Salvador, tanto su candidato a Alcalde como los 24 candidatos a diputados por este departamento.

Para ellos los paquetes no constituyen un programa social sino parte de una estrategia electoral.

La única forma, en caso ARENA llegara de nuevo al poder, para que los paquetes escolares continúen entregándose es que tengamos elecciones todos los años para que estos sean entregados en época electoral por sus comandos de campaña.

Segundo comentario, para ARENA el paquete escolar se reduce a la entrega de 1 cuaderno, 1 lapiz y 1 bolígrafo. No hablan de uniformes, ni de zapatos ni de textos escolares. Además lo reducen a San Salvador y no lo amplían al resto del país.

Ese tipo de políticos que aspiran a gobernar nuestro país es justamente el que la población debe rechazar.

Por eso es que, en mi opinión, la elección más importante para el futuro de nuestro país es, justamente, la elección legislativa más que la municipal.

Del tipo de Asamblea Legislativa que resulte de la consulta del próximo uno de marzo y de la correlación que se pueda construir en los próximos tres años, dependerá el rumbo de El Salvador

Qué diputados son los que queremos y necesitamos para que el país avance?

Todos los candidatos y candidatas prometen que trabajarán por el país. Ninguno de ellos en su sano juicio dirá que desea llegar a la asamblea legislativa para beneficio propio o de unos cuantos. Todos dicen que quieren que El Salvador crezca, que progrese, que se desarrolle, que hayan más oportunidades de empleo, que la pobreza se reduzca, que exista un clima de mayor seguridad, que combatirán a las maras, que legislarán para acabar con la impunidad y la corrupción.

La pregunta es: quién de ellos, o cuál de los partidos que los proponen, tienen credenciales y solvencia para legislar en beneficio del pueblo salvadoreño?

Un partido como ARENA, para quién el programa más apreciado por la población como es la entrega de paquetes escolares es sinónimo de despilfarro, de modo que de llegar a gobernar acabarían quitándolo. Un partido como ARENA que sólo hacen uso de este programa como estrategia de campaña, es un partido que revela con sus actuaciones a qué intereses responde.

Quiero reproducir una entrevista que el actual alcalde Norman Quijano dio a un canal de televisión hace unos meses atrás, recién había sido obligado a renunciar como candidato que buscaría su reelección, en la que deja claro que, incluso para él, que fue candidato presidencial, ARENA es un partido de los grupos empresariales y no de la clase trabajadora…

Oigamos…

Más claro solo el agua…

Por eso es importante qué conozcamos que han hecho los partidos políticos cuando han estado en la Asamblea Legislativa y qué han dejado de hacer en perjuicio de la población, sobre todo, de los más pobres.

¿Qué iniciativas han promovido y cuáles han bloqueado u obstaculizado?

Eso es lo que no nos dicen en la campaña electoral que lleva meses de haber iniciado. Eso es lo que la mayoría de Medios de Comunicación no publican o deliberadamente esconden.

Les invito a que me llamen al teléfono en cabina o me escriban para expresar sus opiniones sobre este tema: Qué trayectoria deben tener los partidos y qué requisitos deben llenar sus candidatos y candidatas para que se vean favorecidos con el voto popular el próximo 1 de marzo?

¿Qué han hecho en el pasado en beneficio del pueblo y qué han dejado de hacer en perjuicio del pueblo?

Al escuchar y ver las campañas de los candidatos y candidatas a una diputación me quedan claras algunas coincidencias en discursos y propuestas pero no en una práctica política que los respalde.

Cito un ejemplo.

ARENA y el FMLN coinciden en que legislarán para bajar los niveles delincuenciales en el país.

También ambos partidos dicen que trabajarán para atraer inversiones, generar empleo y reducir la pobreza.

En este punto hay una diferencia sensible: ARENA apuesta más a la atracción de inversiones y a la generación del empleo, mientras el FRENTE sostiene que hay que reducir las vulnerabilidades económicas y sociales a través de los programas sociales.

Qué es más importante? Atraer inversiones privadas y generar empleo o buscar un crecimiento económico con equidad que haga posible la reducción de las desigualdades sociales y la pobreza?

O mejor dicho: qué es lo que necesita nuestro país y necesitamos los salvadoreños? Atraer inversiones y generar empleo o alcanzar un crecimiento mayor al actual que tenemos al mismo tiempo que se reducen las desigualdades?

Yo soy de la opinión que tan importante es atraer inversiones que generen empleo como apostarle a un crecimiento económico con equidad social.

Y esto lo digo porque no todo crecimiento económico es sinónimo de menos pobreza y mayor desigualdad.

La vieja teoría de que hay que provocar un crecimiento de la riqueza en los sectores de mayor ingreso para que luego ésta se derrame hasta llegar a los sectores más pobres, no funcionó en ningún país y menos en el nuestro.

Con los gobiernos de ARENA del pasado el país creció y se atrajo más inversión que la alcanzada en el gobierno anterior y en lo que va de éste, pero no hubo generación de empleo al menos al nivel que requeríamos y tampoco se redujeron la pobreza y las desigualdades como en los últimos cinco años y medio.

La inversión que vino durante los gobiernos de Cristiani, Calderón Sol y Flores se debió a la venta de los principales activos del Estado.

Se vendieron los bancos, primero a capitales privados nacionales y luego éstos los vendieron al capital extranjero. Se vendieron los ingenios de azúcar que antes estaban en manos del gobierno. Se vendieron las distribuidoras de energía eléctrica. Se llevaron a cabo inversiones privadas en la generación de energía, sobre todo, a base de combustible y en la geotermia, como ocurrió con la venta de acciones del Estado propiedad de CEL a Enel Green Power. Se vendió la telefonía y vino inversión de compañías extranjeras. Hubo inversiones en maquila, sobre todo textil.

Y que pasó con toda esa inversión? Se generaron más y mejores empleos? Hubo una reducción drástica de la pobreza? Se redujeron las desigualdades sociales de modo que la distancia entre ricos y pobres se acortara?

Si hubo crecimiento de la economía, pero no hubo más equidad.

La riqueza creció pero se concentró en unos cuantos grupos empresariales.

Y esto debido a que ARENA no tenía política redistributiva. No utilizaba el Estado y el aparato de gobierno para reducir las vulnerabilidades y la exclusión.

Lo que se dió en las administraciones areneras fue un proceso de concentración de la riqueza en la que los grupos empresariales más prominentes, como los calificó el alcalde Quijano en la entrevista que reprodujimos en la primera parte del programa, asaltaron al Estado y se hicieron de los bienes estratégicos de nuestra economía.

Fue hasta con el gobierno del FMLN que hubo una política social articulada a la política de apoyo a la producción que sí comenzó a reducir la desigualdad y mejorar la calidad de vida de los pobres.

En el gobierno anterior se mejoró la producción agrícola, sobre todo de campesinos pobres y cooperativas, y la ganadería, especialmente, la ganadería de leche.

Lo mismo puede decirse de las pequeñas empresas que se vieron estimuladas con los paquetes escolares.

En la legislatura pasada y en ésta, Arena negó sus votos para financiar los programas sociales y las ayudas estatales en forma de subsidios.

La mayoría calificada que el gobierno necesitó para garantizar la aprobación del presupuesto de salud, educación, seguridad pública y obras de infraestructura fue alcanzada por una alianza para la gobernabilidad de la que formaban parte las fracciones parlamentarias de GANA, PCN y PDC.

ARENA nunca quiso formar parte de esta alianza para la gobernabilidad.

Lo mismo ocurrió con la mayor parte de préstamos cuyos recursos eran destinados al apoyo al desarrollo económico y a mejorar las condiciones de vida de la población más pobre del país.

Los paquetes escolares, los paquetes agrícolas, las diferentes sedes de Ciudad Mujer, la pensión para adultos mayores, el apoyo a madres solteras jefas de hogar y jóvenes en riesgo, los programas de prevención de la violencia, los subsidios, todos estos fueron posible por una correlación de fuerzas que se construyó en la Asamblea Legislativa y que permitió tener los votos para asegurar el financiamiento de estos programas de ayuda a la población.

ARENA sigue viendo estos programas sociales como despilfarro. El candidato de ARENA para la alcaldía de San Salvador dice que estos programas son dádivas y sólo recurre a ellos para ganar votos. Los candidatos a diputados de ARENA quieren que el país regrese a los tiempos donde ARENA gobernaba y no existían estos programas de ayuda a los pobres.

Son esos candidatos y candidatas los que debemos rechazar y por los que no debemos votar.

Necesitamos construir una mayoría legislativa solidaria, preocupada por las condiciones de vida de la población, que así como va a legislar para apoyar a los empresarios también apoyará a los trabajadores y a las familias de menores ingresos.

Una mayoría que no permitirá que el caso de los desvíos de recursos durante el gobierno del ex presidente Flores quede en la impunidad. Una mayoría legislativa que no aprobará leyes que afecten el patrimonio de todos los salvadoreños, como ocurrió con la venta ilegal de las acciones de La Geo. Una mayoría que no haga más ricos a los que ya lo son y concentran la mayor parte del ingreso nacional, y más pobres a los que tienen muy poco o casi nada.

Eso es lo que debemos tener presente al momento de votar.

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