Programa 15 – Editorial | Mauricio Funes Sin Censura

Mauricio Funes Sin Censura

Editorial Sin Censura

Programa 15 – Editorial

Este es el primer programa luego de las elecciones del pasado Domingo y deseo compartir con ustedes algunas reflexiones.

Primero, felicito a todos aquellos, ciudadanos y ciudadanas, que salieron a votar y ejercer su derecho constitucional al sufragio.

Aún cuando no fueron elecciones que podamos calificar de masivas, por los datos que hemos obtenido de los mismos partidos que participaron en la contienda, el porcentaje de participación anda un poco arriba del 50%.

Este dato es bastante similar al de las elecciones legislativas y municipales anteriores, que se llevaron a cabo en el 2012.

Hay que aclarar que ha sido una constante en nuestro país que la asistencia del electorado en elecciones legislativas y municipales siempre ha sido menor a la asistencia alcanzada en elecciones presidenciales.

Esta vez electorado ha debido elegir los diputados y diputadas que nos representarán en el Parlamento Centroamericano, los diputados de la Asamblea Legislativa y los alcaldes o alcaldesas de 262 Concejos Municipales en todo el país.

Como ya varios lo habíamos advertido, el cambio de reglas del juego a escasos meses de la contienda por decisiones que tomó la Sala de lo Constitucional, como la creación del voto cruzado; o bien, el hecho que el Tribunal Supremo Electoral no contó a tiempo con el presupuesto para administrar estas elecciones, lo que atraso el entrenamiento de su personal y la orientación cívica dirigida al elector sobre las diferentes formas de votar; así como la evidente falta de capacidad administrativa y técnica de algunos de sus magistrados, lo que podría corregirse si se separa la función administrativa de la jurisdiccional en el Tribunal; todo esto, y algunos otros aspectos más que por falta de tiempo no registro, han provocado el atraso en la entrega de datos y la incertidumbre generada por esta ausencia.

En esto quiero ser muy claro. No voy a negar que desde antes de las elecciones, pero sobre todo, después de realizadas éstas, el Tribunal Supremo Electoral no ha sabido conducir el proceso de escrutinio, lo que le daría certeza a los resultados.

Sin embargo, también, algunos partidos, pero sobre todo ARENA, se han encargado de construir, en forma conveniente y favorable a sus intereses, una imagen de incompetencia del Tribunal Supremo Electoral, sobre todo de su Magistrado Presidente, que les ha permito imponer sus propios datos, como que si éstos fueran más confiables que los que resultarán del escrutinio final.

Para el caso, ARENA proclamó ganadores a sus candidatos a diferentes alcaldías, tal como ocurrió en Santa Tecla y Santa Ana.

Esto llevó a que el FMLN hiciera lo mismo en San Miguel y poco después acá en San Salvador.

Ninguno de los dos partidos mayoritarios esperaron el veredicto del Tribunal Supremo Electoral. Lo hicieron en base a sus propias mediciones, que por supuesto no son oficiales, y con bastante anticipación.

Cualquiera podría decir que si los partidos no lo hacen por cuenta y riesgo propio todavía estaríamos a la expectativa de los resultados, ya que el Tribunal Supremo Electoral se ha atrasado en la instalación de las mesas para llevar a cabo el Escrutinio Final, que es el único que puede validar resultados y dar por victorioso a uno o a otro candidato.

La proclamación anticipada es una estrategia que utilizan los partidos para moralizar a sus bases y dejar la sensación en la población que sus datos son más precisos que los oficiales y que en caso el resultado final del Tribunal sea diferente es porque, entonces, hubo fraude.

En otras palabras, el caos institucional, como el ocurrido en esta ocasión, favorece a los partidos que quieren imponer sus propios conteos a los oficiales.

Esa fue la estrategia utilizada por ARENA en las elecciones presidenciales del año pasado.

Dirigentes de este partido político, comandados por su Presidente Jorge Velado, a pocas horas de cerrada la votación presidencial, salieron ante los medios de comunicación a proclamar como ganador al Doctor Norman Quijano.

Esta proclamación adelantada les fue útil para luego hablar de fraude y pedir el recuento de votos, en la medida que los resultados finales y oficiales no les favorecieron.

Fue esa presión pública ejercida por ARENA la que atrasó el escrutinio final y la confirmación de la victoria del FMLN, por muy ajustada que haya sido la diferencia de Sánchez Cerén sobre Quijano.

Detengámonos en este punto.

El caos provocado por el Tribunal Supremo Electoral, que dicho sea de paso es responsabilidad única y exclusivamente de sus Magistrados y de su personal técnico, pero sobre todo, la insistencia de algunos partidos políticos y medios de comunicación que este Tribunal no tiene capacidad para el recuento de votos y la revisión de actas y menos para ofrecer resultados confiables, no tiene otro propósito más que dejar plantado en la cabeza de la gente la idea de que los datos que manejan los partidos son más precisos y confiables que los del TSE , con lo cual buscan darle validez a los anuncios que ya comenzaron hacer de que han ganado una determinada cantidad de diputados y diputadas.

Para el caso, en forma irresponsable Jorge Velado y algunos candidatos de ARENA como Portillo Cuadra, han sostenido que según sus propias mediciones, este partido habría ganado no menos de 36 diputados, con lo que se convertirían en la primera fuerza política del país.

Aquí hay que apuntar varias cosas.

Anticiparse a los resultados oficiales, haciendo referencia a la copia de las actas que constan en su poder, no tiene otro objetivo más que preparar el ánimo de la población frente a una segura denuncia de fraude que harán en caso no alcancen los diputados que aseguran haber ganado.

Así lo hicieron con la elección presidencial del año pasado, de la misma forma lo harán ahora.

Con todo el acompañamiento de medios que han tenido los errores y problemas técnicos del Tribunal Supremo Electoral, la idea de que se pueden perder votos en la mesa como resultado de una manipulación de las actas ha quedado instalada en la apreciación que los salvadoreños y salvadoreñas tenemos del trabajo del Tribunal.

En caso de no lograr 36 diputados, como lo han estado diciendo, con seguridad comenzarán a gritar a los cuatro vientos que les han hecho fraude, porque sus propios datos les daban la victoria y la mayoría legislativa.

Luego voy a volver sobre este tema para dar mi opinión sobre qué debe entenderse por mayoría legislativa.

Mientras tanto, sigamos con lo que puede provocar el anuncio adelantado de resultados.

Además de ARENA hay otros partidos que se atribuyen una determinada cantidad de diputados que al final de cuentas no sabemos si con el conteo de los votos cruzados, así como por el complejo mecanismo de cocientes y residuos, se mantendrá.

A diferencia de una elección presidencial o de concejos municipales, en una elección legislativa los porcentajes de votos ganados no sirven para atribuir con precisión un número determinado de diputados.

En una elección presidencial el porcentaje de votos obtenidos a nivel nacional se traduce inmediatamente en pérdida o victoria. La ley es clara: se gana con la mitad más uno de los voto válidos.

En el caso de una contienda legislativa, un candidato puede entrar y ganar una diputación con menos votos que otro, siempre y cuando su residuo sea mayor al cociente obtenido en la votación en un departamento.

No es posible que un partido puede asegurar que ha ganado una determinada cantidad de diputados con sólo sus propios datos. Es la mesa la que decide a quién darle un diputado o diputada, dependiendo del residuo alcanzado. Y eso sólo se puede saber con certeza en el momento del escrutinio oficial que hace el Tribunal Supremo Electoral.

Los partidos pueden ofrecer a sus bases o electores cálculos aproximados pero no resultados certeros.

Y eso así está establecido en la ley.

Si tomáramos como base lo que cada partido se atribuye, una Asamblea de 84 diputados no alcanzaría para dar trabajo a todos los que dicen haber ganado.

ARENA asegura haber ganado 36 diputados, el FMLN al menos 31 y probablemente dos o tres más que están en disputa, es decir, tendrían 33 diputados, GANA dice tener 11 diputados, el PCN entre 6 y 8, el PDC dice su Secretario General que habrían ganado no menos de 3 diputados. El CD y Democracia Salvadoreña, un diputado cada uno.

Con los números manejados por los partidos políticos, la Asamblea Legislativa tendría más de 90 diputados y no los 84 que establece nuestro ordenamiento jurídico-constitucional.

Por otra parte, la proclamación adelantada de algunos candidatos a alcaldes también tiene un propósito político-comunicacional.

Proclamar a Roberto D’abuisson como ganador de la contienda en Santa Tecla buscaba bajarle perfil y atención al triunfo de Nayib Bukele en San Salvador, con lo que se minimizaba el golpe político que implicaba haber perdido un bastión tan importante como es la alcaldía de la capital.

ARENA siempre dijo que mantendrían la alcaldía de San Salvador y que su candidato aventajaba al del FMLN en encuestas propias.

Esa forma de presentar las cosas era necesaria para moralizar a sus bases, especialmente para evitar perder votos en un distrito electoral estratégico como es la capital y el departamento de San Salvador.

Al presentar a D’aubuisson como ganador de la alcaldía de Santa Tecla, mucho antes que se hicieran públicos los resultados en la capital, reducía el impacto político de esta derrota.

Eso explica que anden paseando a Roberto D’aubuisson en casi todos los medios de comunicación, tanto radiales como televisivos.

El FMLN en cambio no ha sabido aprovechar su victoria en la capital o en otras ciudades de gran concentración poblacional como Soyapango, Mejicanos o San Miguel.

Deberían diseñar una estrategia publicitaria que les permita exhibir la recuperación del gobierno de la capital como prueba de un aumento de la confianza del electorado a su forma de gobernar.

Recordemos que el partido que gana la elección municipal de la ciudad capital gana no sólo una importante plaza electoral, quizás la más importante del país, sino también una notable capacidad de incidencia política nacional.

Una alianza entre el gobierno de la capital con el gobierno central puede aumentar el capital político del partido en el poder del Ejecutivo así como la efectividad de sus acciones gubernamentales.

Al perder el gobierno de la capital, ARENA pierde una importante proyección nacional que tenía cuando controlaba la alcaldía. No es casual que haya sido el alcalde capitalino de ARENA quién luego se convierte en candidato presidencial para el 2014.

La pérdida de la alcaldía de San Salvador deja, además, fuera de la contienda presidencial al diputado Edwin Zamora, dejando libre el camino a la diputada Ana Vilma de Escobar, al ahora alcalde de Santa Tecla Roberto Daubuisson o incluso a delfines empresariales como Carlos Callejas.

En el mismo sentido, la victoria de Nayib Bukele en esta elección lo potencia como probable candidato a la presidencia de la república para el 2019, lo que le permitiría al FMLN exhibir un nuevo tipo de liderazgo más potable para el electorado nacional.

Por último debo decir que aún cuando ARENA ganó más alcaldías que el FMLN y que los demás partidos políticos, ese dato no lo convierte automáticamente en la primera fuerza del país.

La fuerza de un partido no sólo depende del número de alcaldías ganadas. No es lo mismo gobernar una buena cantidad de alcaldías pequeñas de municipios aislados que gobernar un centro de decisión política y de influencia nacional como es San Salvador.

Además, aunque ARENA haya ganado más alcaldías o logre uno o dos diputados más que el FMLN, como lo aseguran sus dirigentes, para determinar la fuerza política de un partido hay que tomar en cuenta qué instituciones del Estado controla o sobre las que ejerce una influencia determinante y qué capacidad tiene para construir mayorías legislativas y gobernar sin tropiezos.

A este día no tenemos resultados firmes de las elecciones legislativas.

Para hacer mis comentarios no tengo otro camino que basarme en lo que cada partido político procesa sobre todo por la influencia que pueden tener en la opinión pública los datos que han comenzado a hacer públicos.

ARENA ha construido su estrategia mediática, a la que han contribuído por supuesto algunos medios de comunicación, en la difusión desde el primer día después de las elecciones de sus propios datos.

Asegura haber ganado no menos de 36 diputados, incluso más. Esto lo colocaría, según sus dirigentes, en la posición de primera fuerza política del país y en el gran ganador de esta contienda.

El FMLN, en cambio, ha sido más conservador con sus propios datos y dice que con certeza ganaron 31 diputados, que es el mismo número que tienen en la actualidad, pero que pueden lograr dos más por residuos ya en la mesa del escrutinio.

GANA sostiene que ha ganado 11 diputados y que eso le colocan en la tercera posición.

El PCN dice que sus propios datos le dan entre 6 y 8 diputados, y que son ellos quiénes se han convertido en la tercera fuerza, ya que según sus cálculos, GANA sacó menos diputados que ellos.

El PDC se resiste a desaparecer y asegura haber ganado tres diputaciones.

Cambio Democrático dice que ganó al menos uno y lo mismo Democracia Salvadoreña, ambos por el departamento de San Salvador.

Qué lectura puede hacerse de estos datos que publicitan los partidos políticos?

Primero, habría que decir que mientras no concluya el escrutinio final del Tribunal Supremo Electoral, todo es especulación. Es en las mesas donde se cuentan los votos que establecen quién logra meter diputados por residuos y quién no alcanza a hacerlo. Y ya sólo este dato puede marcar una diferencia que los partido no registran con sus propios cálculos.

De modo que ARENA podría sacar menos de 36 diputados, que es lo que reclama, y el FMLN más de 31 , que es lo que tiene en la actualidad.

Lo mismo, GANA podría consolidar sus 11 diputados, el PCN 6 y el PDC a lo sumo 1, o incluso hasta no entrar.

Más allá de si los cálculos que hacen los partidos serán confirmados por el Tribunal Supremo Electoral, habría que hacer algunas consideraciones.

Primero, Si ARENA aumenta sus diputados, como lo asegura, otros tendrán que bajar sus pretensiones, puesto que la Asamblea sólo tiene 84 diputaciones y no más.

Esto significa que los partidos pequeños que se disputan la tercera posición deberán descender en número de escaños ganados, lo que vuelve imposible una mayoría legislativa a favor del proyecto oligárquico que representa ARENA.

Ni siquiera con 36 diputados, que no los tiene, ARENA puede construir una mayoría legislativa que le permita bloquear la gestión del ejecutivo, dar marcha a tras a los programas sociales, desfinanciar los subsidios y favorecer iniciativas que lleven a una mayor concentración de la riqueza y a un aumento de la exclusión y las desigualdades sociales.

Para derogar o reformar leyes como la Ley para el Desarrollo Social; o bien, para impedir la aprobación del presupuesto general de la nación, de donde salen los recursos para el financiamiento de los programas sociales y de los subsidios como el del gas, el del transporte público y el del agua; o para bloquear la aprobación de las Leyes que garanticen el acceso al agua y a la seguridad alimentaria, ARENA necesita no menos de 43 diputados y no los tiene.

Tampoco puede asegurar que en estas iniciativas que favorecen los intereses de sus financistas contará con el voto de GANA o el PCN, ya que en los últimos 5 años, ambos partidos hicieron posible la gobernabilidad y no hay ninguna razón para que modifiquen su comportamiento y visión en la Asamblea Legislativa.

Cuando yo llegué a la Presidencia de la República, además del apoyo del FMLN, promoví un esfuerzo negociador con la oposición, construí acuerdos y aseguré el apoyo legislativo del PDC, PCN y GANA para proyectos de interés y beneficio de todos los salvadoreños y salvadoreñas.

Esta mayoría legislativa ha continuado en lo que va del gobierno del Presidente Sánchez Cerén.

La emisión de Bonos el año pasado se aprobó con los votos de estos tres partidos políticos además de Cambio Democrático.

El presupuesto para el ejercicio fiscal de este año también contó con los votos de estos partidos políticos.

Todos esto partidos políticos, con la excepción de ARENA, han dicho que serán una oposición constructiva. Ninguno de ellos vendió la oferta durante la campaña electoral que desde la Asamblea Legislativa “trabarán las carretas” del gobierno o modificarán el rumbo del país.

Más que preguntarnos por el partido o fuerza política ganadora en estas elecciones, preguntémonos por el proyecto que fue derrotado con los resultados que se ven venir.

En mi opinión, el proyecto derrotado fue el proyecto oligárquico que intentó recuperar el control de las decisiones legislativas, como lo tuvo antes, para echar atrás los cambios iniciados desde el 2009.

ARENA ganó más alcaldías y podría llegar a tener más diputados, pero no logró sumar voluntades de otros partidos para hacer mayoría simple y menos calificada.

Con la configuración que seguramente se gestará en la Asamblea Legislativa, luego de estos comicios, es claro que el pueblo votó por la defensa de los cambios.

Una supuesta primera fuerza sin fuerza legislativa no es nada…

La primera fuerza que resultó de esta elección es la alianza por el cambio y la gobernabilidad, es el proyecto de construcción de los cambios que el país necesita y que iniciamos en el 2009.

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