Programa 16 – Editorial | Mauricio Funes Sin Censura

Mauricio Funes Sin Censura

Editorial Sin Censura

Programa 16 – Editorial

Ha transcurrido más de una semana de las elecciones legislativas y municipales y aun no contamos con datos firmes.

El Tribunal Supremo Electoral atribuye este atraso tanto a las complicaciones que provocó la decisión extemporánea de la Sala de lo Constitucional al habilitar el voto cruzado , como a una especie de sabotaje provocado por una de las empresas contratadas para la transmisión de datos en complicidad con uno de los técnicos del Tribunal que responde al partido ARENA.

Más allá de quién o quiénes son los responsables de los atrasos y las irregularidades que han sido denunciadas por diferentes partidos políticos, no cabe duda que esta situación cayó como anillo al dedo a la dirigencia de ARENA para denunciar un supuesto fraude, perpetrado por el FMLN y GANA, para cambiar los resultados electorales.

Esta es la misma estrategia que utilizó la dirigencia de ARENA en las elecciones presidenciales del 2014, cuando Jorge Velado nos sorprendió a todos los salvadoreños y salvadoreñas al proclamar en forma anticipada el supuesto gane del Dr. Norman Quijano.

Recordarán que en esa oportunidad, Velado aseguró que de acuerdo a sus propios registros, el Dr. Quijano habría ganado las elecciones presidenciales y llegaron hasta invocar la intervención de la Fuerza Armada para defender los resultados que, según ellos, favorecían a la fórmula presidencial de ARENA.

Exigieron la apertura de urnas y el recuento de votos, en abierta violación a la Ley.

El caso denunciado por ARENA no estaba contemplado en las situaciones excepcionales que obligarían a una apertura de urnas.

En defensa de la institucionalidad, el Tribunal Supremo Electoral no accedió a la exigencia de ARENA y los resultados finales confirmaron la victoria de Sánchez Cerén.

ARENA hizo el ridículo y hasta intentó violar la Ley y corromper la institucionalidad del país para satisfacer sus apetitos de poder.

ARENA deseaba recuperar el control del Ejecutivo y desde ahí volver a favorecer los intereses y proyectos de la derecha oligárquica que siempre han representado.

Al final se impuso la voluntad popular. El proyecto de la oligarquía fue derrotado. Los cambios estructurales impulsados desde el 2009 ganaron 5 años más de vigencia para beneficio de la población, sobre todo de los más pobres.

En esta ocasión, ARENA busca reeditar la estrategia de ataque a la institucionalidad que utilizó en forma infructuosa en el 2014.

De nuevo ha comenzado a cuestionar la fiabilidad del trabajo del Tribunal Supremo Electoral, al grado de llegar a insinuar que se está cometiendo un fraude en perjuicio de los intereses areneros.

La estrategia es clara: se proclaman ganadores de las elecciones legislativas con al menos 36 diputados. Irresponsablemente imponen a la opinión pública sus propios cálculos como si fueran los únicos y los más precisos.
Denuncian al Tribunal Supremo Electoral de avalar una serie de irregularidades cometidas en las mesas de escrutinio con el propósito de que quede asentada la idea del fraude.

En la medida que no alcancen los diputados que desean entonces dirán que se cometió fraude en perjuicio de los intereses de los ciudadanos y ciudadanas.

Por donde se le vea, no hay forma que ARENA haya obtenido 36 diputados o más.

Tampoco alcanzaron por sí solos la mayoría necesaria para tomar decisiones en la Asamblea Legislativa.

Al igual que el FMLN, requieren de construir alianzas y consensos con otras fuerzas políticas para empujar su proyecto.

En este punto deseo hacer algunas consideraciones.

Primero, para que haya decisión en la Asamblea Legislativa es necesario al menos contar con 43 votos. Es lo que se conoce como mayoría absoluta y es la que permite aprobar el Presupuesto General de la Nación, las leyes o reformas a las mismas, así como la elección de los magistrados de la Corte de Cuentas de la República y los designados a la Presidencia.

La elección de otros funcionarios como los miembros del Ministerio Público, o bien, los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, la Asamblea Legislativa sólo puede hacerlo su logra reunir 56 voluntades.

Lo mismo habría que decir de la aprobación y ratificación de préstamos con la banca internacional o la emisión de bonos del tesoro nacional que también demandan una mayoría calificada de 56 diputados.

Ni ARENA ni el FMLN, ambas como fuerzas mayoritarias, no alcanzan por sí solas el número de diputados que requiere una de las dos mayorías, la absoluta de 43 diputados y la calificada de 56.

Como siempre sostuve en este programa, tanto ARENA como el FMLN necesitan construir consensos y pactar acuerdos de modo de alcanzar una de la dos mayorías que se requiere para tomar decisiones en la Asamblea Legislativa.

O lo que es lo mismo, tanto ARENA como el FMLN necesitan del apoyo de GANA, PCN y PDC, incluso de Cambio Democrático y de Democracia Salvadoreña, en caso logren entrar, para algunas decisiones de la Asamblea.

Ninguno de los dos proyectos en pugna en esta elección, me refiero, al proyecto oligárquico de ARENA y al proyecto de cambios impulsado por el FMLN, cuentan con mayoría para imponerse.

Dependerá del lado en el que estén los demás partidos políticos, ya sea , del lado del proyecto oligárquico o del proyecto de cambios estructurales, para que uno u otro, impere en nuestro país.

Segunda consideración, a lo largo de la campaña y por la experiencia y el trabajo legislativo de los últimos cinco años, tanto GANA como el PCN, y en alguna medida el PDC y Cambio Democrático, han estado más cerca del proyecto de cambios que iniciamos hace más de 5 años, que del proyecto de apropiación privada de los recursos públicos estratégicos y mayor enriquecimiento de unos cuantos grupos empresariales, que representa el partido ARENA.

Esto permitió que cuando goberné del 2009 a Junio del 2014, conté con el respaldo legislativo de las fracciones del PCN, GANA y el PDC.

Sin sus votos no habríamos aprobado los Presupuestos para cada ejercicio fiscal y los programas sociales y los subsidios no habrían contado con recursos.
Sin sus votos no habríamos aprobado los préstamos de la banca internacional que fueron orientados al desarrollo de la infraestructura económica del país y programas sociales estratégicos como Ciudad Mujer o el programa de Agricultura Familiar.

En los meses que lleva el gobierno del Presidente Sánchez Cerén, los votos de GANA y el PCN fueron determinantes para la aprobación del presupuesto para el ejercicio fiscal 2015 y la emisión de bonos de Octubre del año pasado.

No hay nada en el ambiente político que nos haga pensar que para proyectos de beneficio para la población, el PCN y GANA no acompañarán al FMLN, de modo de garantizar la gobernabilidad del país y evitar que se le traben las carretas al gobierno.

Es claro, entonces, que el proyecto oligárquico que representa ARENA no encontró el respaldo suficiente de la población, de modo de obtener los 43 diputados que se requieren para impulsarlo.

Esta elección no fue ganada por ARENA, ni aunque logren obtener más diputados que el FMLN.

Esta elección fue ganada por el proyecto político que ganó más respaldo ciudadano. Me refiero al proyecto de los cambios estructurales en el país.

El FMLN con GANA y PCN, y eventualmente con el PDC y CD, alcanzarían los suficientes votos para tomar decisiones.

El electorado no votó para que ARENA le parara las carretas al gobierno. El electorado votó para que hubiera gobernabilidad en el país. Eso es lo que tendremos en los próximos tres años…

Otro hecho relevante ocurrido esta semana fue la noticia que recibimos los salvadoreños y salvadoreñas de que la beatificación de nuestro obispo mártir Monseñor Romero se llevará cabo en nuestro país el próximo 23 de Mayo.

La fecha en sí misma no recuerda ningún hecho histórico, pero , al margen de ello, se trata de un reconocimiento a la validez universal del mensaje profético de San Romero, tal como fue bautizado de esa manera por el Obispo Brasileño Pedro Casaldáliga.

Más allá de las consideraciones religiosas y católicas, lo importante de esta beatificación es que el Vaticano y su santidad el Papa Francisco, hacen un reconocimiento justo al martirio de Monseñor.

El martirio de Monseñor Romero es una legitimación de su denuncia profética y de una vida entregada a las causas de los más pobres y excluídos de nuestro país.

Su beatificación lanza también una estela de certidumbre sobre los hechos ocurridos en nuestro país a inicios de los años 80, donde un sector de la derecha oligárquica tenía el control de las instituciones del estado y fue responsable de la represión, la exclusión y la pobreza.

Monseñor Romero fue asesinado por la intolerancia hacia una forma de pensar y ver la realidad que no era compatible con la mirada que tenía la oligarquía sobre el país.

Su mensaje profético, al poner el dedo en la llaga y llamar la atención sobre procesos que nadie más se atrevía a denunciar y exhibir, enfrentó el poder de la oligarquía y sus testaferros.

Medios de comunicación como El Diario de Hoy articularon campañas de desprestigio y desinformación contra el mensaje de Monseñor Romero y que buscaban justificar su exterminio.

Las mismas que años después este medio de comunicación articuló en contra de los sacerdotes jesuitas antes de su asesinato.

La actitud y las estrategias no han variado.

Ahora este tipo de campañas, para provocar la muerte civil de quiénes este medio y sus columnistas, así como el partido de la derecha oligárquica, consideran sus adversarios, se realizan en forma más sofisticada.

Al final el propósito es el mismo…

Anular a los oponentes es la misión de estos medios de comunicación en la medida que los mensajes y opiniones de estos ponen en riesgo sus intereses.

Con la beatificación de Monseñor Romero, la comunidad católica no solo gana un santo, El Salvador y el mundo entero, gana un referente espiritual que se convierte en guía para la acción…

Relacionado


0 comments