Programa 18 – Editorial | Mauricio Funes Sin Censura

Mauricio Funes Sin Censura

Editorial Sin Censura

Programa 18 – Editorial

Este día se llevó a cabo a nivel nacional la Marcha por la Vida, la Paz y la Justicia que convocó el Consejo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana.

Según cálculos oficiales, sólo en la capital marcharon alrededor de 300 mil personas, de todas las edades y condición económica y social.

Más allá del acto en sí mismo, lo importante es que la población dio una muestra de unidad nacional por la defensa de la vida y la construcción de una sociedad democrática, plural y con justicia social.

El Secretario General de Naciones Unidas se sumó a este esfuerzo a través de un mensaje que envío al gobierno, al Consejo Nacional de Seguridad y a todo el pueblo salvadoreño, donde expresó su regocijo por la Marcha pero también su respaldo a todas aquellas iniciativas que defiendan la vida, la paz y la justicia.

Por supuesto que una marcha como la que se llevó a cabo este día no es suficiente para reducir la violencia y combatir la delincuencia en nuestro país, pero constituye un paso más en un esfuerzo que a nivel nacional convoque a todas las fuerzas sociales y políticas que están comprometidas con esta lucha.

Por eso es que sigo sin entender la mezquindad de quiénes se empecinaron por presentar la convocatoria a esta marcha como un hecho gubernamental que buscaba expresar apoyo al gobierno de Venezuela, dada la crisis política y económica que enfrenta ese país suramericano.

La verdad que yo no vi ni escuche una tan sola consigna en apoyo al gobierno venezolano. Tampoco escuché en las intervenciones públicas de los miembros del Consejo Nacional de Seguridad y del Presidente de la República una tan sola mención a la situación que vive el pueblo venezolano.

El Presidente Sánchez Cerén fue claro al decir que los organizadores de la Marcha había sido los miembros integrantes del Consejo, que no era un acto del gobierno y mucho menos de la Presidencia de la República, y que los protagonistas de esta expresión de rechazo a la violencia y de amor por la vida había sido el mismo pueblo salvadoreño.

Si hubo presión de parte de algún funcionario o funcionaria para que los empleados públicos asistieran al acto, será el Presidente Sánchez Cerén quién deberá tomar las medidas correctivas necesarias puesto que en el decreto legislativo que estableció este día como el día nacional por la vida, la paz y la justicia y declaró asueto remunerado, en ningún momento quedó establecido que se trataba de un acto obligatorio para los empleados gubernamentales o para los estudiantes del sector público.

La verdad que este es un mal menor que no debe empañar la expresión ciudadana de rechazo de la violencia que presenciamos este día.

Sectores como la ANEP que dijo que el asueto declarado por la Asamblea Legislativa provocaría pérdidas millonarias a la empresa privada y que por eso no apoyarían la Marcha, no dejan de recurrir a excusas vanales para no sumarse a un esfuerzo de unidad nacional que nuestro país tanto necesita, siendo que representantes de esta gremial forman parte del Consejo de Seguridad, que fue la instancia que convocó al evento y organizó su desarrollo.

Testaferros de la derecha oligárquica que se expresan a través de medios de comunicación tradicionales o de las redes sociales y que se esforzaron por criticar la marcha bajo el argumento que se trataba de un acto con matiz político-partidario, revelan su bajeza moral y su doble rasero, ya que por un lado dicen estar en contra de la violencia, pero por otro, bloquean cuanta iniciativa proviene del ejecutivo, incluyendo actividades como la de este día que fue organizada por un Consejo donde hay representación de diferentes sectores de la vida nacional.
Qué viene ahora?

Nadie puede quedarse de brazos cruzados y mucho menos el gobierno, luego de esta expresión de rechazo a la violencia que se convierte en un compromiso para quiénes tienen responsabilidades públicas.

Ya es tiempo de pasar de la formulación de propuestas a la acción.

Existe un Plan de trabajo que fue presentado por el Consejo Nacional de Seguridad a la Presidencia de la República.

En este plan, que en mi opinión logra recoger diferentes propuestas, debe ser analizado por todos los órganos del estado y proceder a su inmediata implementación.

El presidente Sanchez Cerén anunció que en los próximos días enviará un proyecto de ley que facilite la reinserción de pandilleros a la vida productiva de nuestro país.

Celebro la iniciativa aunque no conozco sus detalles.

La actual legislatura, en los días que le restan, debería dejar un importante legado al país, discutiendo, mejorando y aprobando, si así lo decide, esta nueva iniciativa de ley que contribuirá a reducir los niveles de delincuencia en nuestro país y seguramente a abrir oportunidades de estudio y ocupación a una población joven que vive en situación de alto riesgo, especialmente en barrios y colonias pobres y abandonadas por la acción del Estado.

Este es justamente el tema sobre el cuál quisiera que reflexionáramos ampliamente este tarde.

No sólo se debe fortalecer el trabajo de persecución del delito, tanto el cometido por la delincuencia común como por la delincuencia organizada.

Debemos también, y en forma simultánea, apoyar el trabajo de prevención de la delincuencia, exigiendo una mayor intervención del Estado, con todas sus instituciones, en las zonas de mayor índice delincuencial.

Siempre he sido de la opinión que en la medida que nuestros jóvenes tengan oportunidades de una vida digna y productiva, oportunidades que por décadas les ha negado un sistema oligárquico excluyente y generador de pobreza y desigualdad social, en esa medida, insisto, la violencia en el país tenderá a disminuir.

Esta nueva legislatura tiene que asegurar el financiamiento de los programas sociales y en el tiempo que resta para que termine la actual Asamblea Legislativa se deberían aprobar los préstamos relacionados con los programas de empleo y prevención de la violencia dirigidos a jóvenes en riesgo así como los préstamos que serían destinados, una vez ratificados, para el desarrollo de la pequeña y mediana empresa así como para el desarrollo de la zona costera marina del país.

En lo que resta de esta legislatura habría que comenzar a discutir el problema del financiamiento que se requiere para impulsar el plan contra la delincuencia que presentó el Consejo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana.

Dos son las fuentes de financiamiento que habría que poner en el tapete: la discusión y aprobación de un pacto fiscal que podría aumentar la tributación, sin que eso implique más impuestos para los pobres y la clase media; y la aprobación de préstamos por un poco más de 600 millones de dólares y que actualmente están en estudio en la Asamblea Legislativa.

Esta semana quedaron firmes los resultados de las elecciones del 1 de marzo.

De no haber cambios, ya que los partido aún cuentan con varios días para interponer recursos de revisión del escrutinio final, la Asamblea Legislativa quedará conformada de la siguiente manera: 35 diputados de ARENA, 31 diputados del FMLN, 11 de GANA, 6 del PCN y 1 del PDC. Cambio Democrático queda fuera del órgano legislativo y deberá desaparecer como partido político a partir del 1 de mayo próximo.

Qué podemos esperar de una repartición de las diputaciones como la descrita?

Primero, como lo he sostenido en otras ocasiones, ningún partido cuenta con la mayoría necesaria por sí sólo para tomar decisiones.

ARENA es el partido que obtuvo más diputados pero no los suficientes para ganar mayoría absoluta de 43 y menos mayoría calificada de 56.

El FMLN tampoco alcanzó la mayoría absoluta. Como segunda bancada con más diputados, 31 en total, no cuenta, al igual que ARENA, con el suficiente número de diputados como para tomar decisiones en la Asamblea, a menos que haga acuerdos o alianzas para cada votación en particular con otras fuerzas políticas.

Los demás partidos, el PCN, GANA y PDC, suman en total 18 diputados, con lo que tampoco pueden tomar decisiones, a menos que sumen sus votos a los votos de cualquiera de las fuerzas mayoritarias.

Qué agrupamientos pueden darse, entonces?

Uno, que el FMLN vote con GANA y haga 42 diputados y que ARENA vote con el PCN y el PDC y haga también 42 diputados.

En ninguno de los dos agrupamientos parlamentarios se alcanzaría mayoría absoluta de 43, que es la que permite aprobar leyes o reformarlas, aprobar presupuesto general de la nación cuando no lleva préstamos para su financiamiento y elegir magistrados de la corte de cuentas y designados a la presidencia de la república.

Este agrupamiento lo veo poco probable si tomamos en cuenta el comportamiento histórico que ha tenido el PCN y el PDC en la Asamblea Legislativa desde que el FMLN gana la primera elección presidencial en el 2009.

En todos estos años, me refiero desde Junio del 2009 a la fecha, el PCN y el PDC han acompañado, al igual que GANA, al FMLN y al Ejecutivo en aquellas votaciones donde se requiere mayoría de 43 diputados.

Los presupuestos para cada ejercicio fiscal han contado con los votos del PCN y el PDC, además de los de GANA. Leyes importantes para el país, como la de los Asocios Públicos Privados y la Ley para el Desarrollo Social, también han contado con los votos de GANA, PCN y PDC. La elección de Magistrados de la Corte de Cuentas de la República también ha contado con el respaldo de GANA y PCN, además del FMLN.

Más recientemente, el presupuesto para este año y los bonos aprobados el año pasado contaron con los votos del FMLN, GANA, PCN y PDC.

Insisto, el PCN y el PDC dejaron de votar con ARENA desde que este partido político perdió el control del Ejecutivo, reduciéndose considerablemente su capacidad para lograr acuerdos y alianzas legislativas.

La idea de que en la próxima Asamblea, el PCN y el PDC votaran con ARENA es sólo una creación imaginaria de la prensa de derecha, sobre todo, escrita, como El Diario de Hoy, que no tiene ninguna base en la realidad.

De hecho, ya algunos dirigentes partidarios han hablado de un entendimiento entre el FMLN, GANA y PCN para conformar la nueva junta directiva de la Asamblea y rotarse la presidencia un año cada partido.

De esta forma, ARENA, y con este partido la derecha oligárquica, no logró construir una alianza legislativa que le permita impulsar su proyecto político y económico desde la Asamblea Legislativa y alcanzar mayoría absoluta.

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