“Dumbo” hablando de orejas | Mauricio Funes Sin Censura

Mauricio Funes Sin Censura

Publicaciones

“Dumbo” hablando de orejas

Una “vergonzosa” solicitud presentada por la fracción de ARENA a la Asamblea Legislativa la semana pasada atrajo mi atención sobre un tema que había decidido dejar atrás, luego de un revés judicial provocado por una decisión arbitraria del juez que conocía del caso.

Se trata de la creación de una comisión especial legislativa para investigar supuestas estructuras de persecución política e intimidación de opositores que, según la nota, estarían siendo dirigidas desde Casa Presidencial.

El detonante que provocó el repentino interés de la fracción arenera por este asunto fue la denuncia pública que hizo hace un par de semanas el Director Ejecutivo de FUNDE, Roberto Rubio, quién acusó al Secretario de Transparencia de la Presidencia de la República de dirigir una de las 4 estructuras que, según Rubio, funcionan en el país para desacreditar y atacar el honor y la imagen de los opositores al gobierno.

Hasta la fecha, Rubio no ha presentado ni una tan sola prueba de semejante acusación. Se ha limitado a despertar un interés morboso en un sitio web hasta hace poco desconocido en el que, según relató el propio Rubio, afectan el honor y la imagen de un miembro de su familia.

Independientemente de que esta práctica irresponsable y cobarde de atacar a una persona con cierta notoriedad pública debiera de acabar, lo cierto es que no es de ahora y mucho menos está dirigida únicamente a dañar la reputación de sectores que se autodefinen como opositores al gobierno en turno.

Desde que llegue a Casa Presidencial en el 2009, me topé con una estructura organizada de ataques cibernéticos que bajo el anonimato se dedicaba a dañar la reputación de los funcionarios de alto rango, incluyendo al propio Presidente de la república y su entorno familiar.

Uno de los más activos instigadores de este tipo de estrategias difamatorias fue el que, precisamente, demandé ante los tribunales por dirigir una campaña de desprestigio en mi contra, originada en un accidente de tránsito ocurrido en las cercanías de la Residencia Presidencial, en el que nada tuve que ver.

A este propósito se prestaron algunos medios de comunicación, entre ellos, El Diario de Hoy que dedicó sendos espacios informativos a llamar la atención sobre un hecho intrascendente, como es un accidente de tránsito que no provocó víctimas mortales, en el que el único responsable es miembro de la familia Kriete.

El Diario de Hoy asumió, al igual que tres dirigentes de ARENA, la hipótesis de que el responsable del hecho había sido el Presidente de la República y no dedicó ni una tan sola línea a informar sobre las contundentes pruebas de descargo que presenté públicamente y menos a informar que la Fiscalía había recibido el testimonio auto incriminatorio del responsable del accidente, quién como he dicho es miembro de una prominente familia, afectada en su imagen por el caso CEL-ENEL.

Por supuesto que la demanda penal que promoví no prosperó debido, no me cabe duda, a los contactos judiciales de uno de los demandados, al grado que antes de conocer las pruebas que demostraban el delito de calumnia y difamación, el juez decidió cerrar el caso por supuestos errores de procedimiento de la parte acusatoria.

Hasta la fecha el demandado y su coro de seguidores en las redes sociales continúa haciendo referencia al accidente de tránsito, presentándome como responsable del mismo.

Investigaciones de inteligencia establecieron por esos días en que se montó la campaña de difamación en mi contra que uno de los patrocinadores de tales estructuras de ataque cibernético era nada menos que el mismo al que yo había acusado ante los tribunales y el que ahora se presenta como defensor del honor y la imagen de los ciudadanos que están siendo afectados en las redes sociales, especialmente, de las mujeres.

Como dice el refrán popular: “El burro hablando de orejas”

La desfachatez en este caso parece no tener límites.
Una cosa es tener una genuina preocupación por proteger el buen nombre y la imagen de ciudadanos honorables que están siendo desprestigiados en las redes sociales, y otra cosa es que el partido interesado en investigar estas estructuras de ataque cibernético sea uno que las conoce “desde adentro” y que las ha dirigido y financiado.

Lamentablemente los informes recogidos durante mi gobierno no constituyen prueba judicial para proceder contra cualquier persona que se dedique a la difamación profesional, en la medida que se trata justamente de informes de inteligencia en el que las fuentes, por razones de seguridad, deben permanecer en el anonimato.

Además, tampoco existe el delito cibernético en nuestra legislación penal que obligaría al Ministerio Público a investigar de oficio cuando se presenta una acusación de esta naturaleza.

Hace cerca de un año ocurrió una discusión familiar, que se hizo pública en las redes sociales, entre el diputado en cuestión y un pariente cercano de éste, en el que el pariente aseguraba que detrás de conocidos blogs difamatorios como eran: “patadaymordida” y “tuopiniónciudadana” así como cuentas en Twiter y en correo electrónico, ya en desuso, como “chico dice” y “chico d’anconia”, se encontraba el ahora diputado arenero.

En ese entonces se revelaron direcciones de oficinas desde dónde organizaban los blogs y se manejaban diferentes cuentas en redes, así como algunos nombres y trayectorias del personal a su cargo.

Una vez conocida la pieza de correspondencia que solicita la creación de una comisión legislativa para investigar el funcionamiento de estas estructuras de ataque cibernético, el pariente del diputado publicó en su cuenta de Twitter, casi de inmediato, un revelador mensaje que dice: “…la Pamela Saca es el alter ego femenino de mi pariente…” , atribuyendo de esta forma la autoría intelectual de una de las cuentas más activas en el trabajo de desinformar, desprestigiar y difamar a cuanto opositor al diputado arenero aparezca en el horizonte.

Esta cuenta en Twitter es responsable, también, de un blog de reciente creación y que se dedica al ataque difamatorio contra el gobierno y el FMLN, y que se auto justifica con la “misión” de analizar la realidad política del país.

ARENA tiene tradición y experiencia acumulada en este tipo de operaciones de persecución política que busca la muerte civil de sus oponentes.

Lo hizo cuando controlaba la OIE y la inteligencia policial mientras estuvo en el gobierno.

Años atrás se crearon estructuras de inteligencia paralelas a la OIE y que funcionaban en oficinas administradas por dirigentes del partido de derecha, conocidas como ARENA Estratégica y ARENA 3.0, en la que laboraban seudo-periodistas, publicistas, expertos en campañas en medios, columnistas de reconocidos periódicos y oscuros personajes militares de la pasada guerra civil en el país, acusados de graves violaciones a los Derechos Humanos.

Esta no es una estrategia reciente de la derecha, sobre todo de la derecha oligárquica, a la que recurre cuando ve amenazados sus intereses.

A finales de los años 70, poco antes del asesinato de Monseñor Romero, organizaciones fantasmas de la extrema derecha y algunos articulistas de los principales periódicos del país publicaron manifiestos en los que dañaban la imagen del Arzobispo con el propósito encubierto de justificar su posterior asesinato.
Lo mismo ocurrió en el caso de los sacerdotes jesuitas quiénes enfrentaron antes de su muerte una campaña difamatoria montada en los primeros días de la ofensiva militar del FMLN y que fue dirigida por el entonces Secretario de Comunicaciones del ex presidente Cristiani.

Una vez perdidos los instrumentos de intimidación gubernamental, ARENA organizó y financió estructuras de espionaje político, persecución y difamación para atacar a sus adversarios, tanto en el gobierno como fuera de él.

El trabajo difamatorio lo hacen en complicidad con algunos medios de comunicación escritos, cuentas trolles y blogs anónimos en redes sociales.

El ataque va dirigido a funcionarios de alto rango, incluyendo la Presidencia de la República y de la Asamblea Legislativa, empresarios y personajes cercanos al gobierno.

Por eso mi indignación por este acto de doble rasero: organizan, dirigen y financian estructuras de ataque cibernético y ahora aparecen en forma descarada denunciándolas y pidiendo que se investiguen.

Dos acciones le recomiendo a la Asamblea Legislativa en este caso. Una, la aprobación inmediata de una ley contra el ataque y la difamación cibernética. Y dos, que dirijan su mirada hacia el cuarto oscuro que funciona en ARENA. Sólo es cuestión de abrir el clóset y encontrarán los muertos.

Relacionado


0 comments