Programa 36 – Editorial | Mauricio Funes Sin Censura

Mauricio Funes Sin Censura

Editorial Sin Censura

Programa 36 – Editorial

En esta semana aumentó el tensionamiento entre el gobierno y la oposición, con el agravante que se sumó a la coyuntura el paro del transporte público impuesto por las pandillas, especialmente por los autodenominados Los Revolucionarios, una fracción de la Mara Barrio 18 caracterizada por ser un grupo más violento y que no responde a la ranfla nacional.

Además de los contratiempos ocasionados en el desplazamiento de la población a sus lugares de trabajo, zonas residenciales y centros escolares, la medida impuesta por las pandillas ha provocado la destrucción de varias unidades del transporte de pasajeros y la muerte de 8 motoristas.

El saldo de esta nueva operación es lamentable y anuncia una escalada de la violencia delincuencial de la que son responsables estos grupos criminales.

No es que tengan la suficiente capacidad operativa y presencia territorial como para imponer una acción de esta envergadura a nivel nacional que lleve a la parálisis del país, pero no cabe duda que su capacidad de generar temor y zozobra ha aumentado.

El Comisionado Presidencial para la Seguridad, Hato Hasbún, ha pedido calma a la población y ha asegurado que el Estado continúa manteniendo el control territorial del país.

Según Hato, el hecho que las pandillas hayan logrado paralizar más de 140 rutas de buses no significa por ello que las fuerzas de seguridad pública han sido rebasadas en su capacidad para controlar la situación.

El gobierno espera que en lo que queda de la semana la situación tienda a normalizarse, una vez entre en vigencia el plan de seguridad en los buses, en el que participa activamente la fuerza armada.

Ya han sido destacados para esta tarea unos 400 reservistas del ejército y esperan aumentar a 600 el número de efectivos.

La pregunta es si basta con este plan contigencial para frenar el ataque de las pandillas y evitar que una acción como ésta vuelva a implementarse.

Soy de la opinión que los operativos policiales y militares y las incursiones al territorio donde operan las pandillas sirven de muy poco si no se convierten en acciones permanentes.

Entrar y salir de los territorios, en lugar de quedarse en ellos en forma permanente, no impide que con el tiempo las pandillas vuelvan a operar.

Por eso es que siempre he apoyado la idea, que ya ha sido demostrada su efectividad en otros países con similares problemas de seguridad que el nuestro, que las ocupaciones territoriales del Estado deben ser permanentes y con presencia de todos los instrumentos que éste dispone.

Qué significa esto…

No basta que la policía y el ejército incursionen momentáneamente en una zona donde operan los delincuentes, sean estos pandilleros o narcotraficantes, y luego se retiren…Su presencia debe ser permanente hasta disputarles y recuperar el control y la autoridad en esa zona.

Una vez recuperado el control del territorio, el Estado, con todas sus instituciones interviene en las zonas excluídas y marginadas a mejorar las condiciones de vida de la población.

Lo mismo habría que decir de los buses y microbuses del transporte colectivo.

Debe diseñarse un mecanismo de seguridad permanente en las unidades, ya sea a base de cámaras de vigilancia o los llamados botones de pánico que permiten la presencia inmediata de las fuerzas de seguridad pública a fin de evitar que el delito sea cometido.

Son cámaras similares al sistema de video vigilancia que ya funciona en algunas zonas de la capital y en municipios vecinos del gran san salvador.

Estas cámaras han demostrado su efectividad para prevenir y reprimir el delito, como ocurrió en el caso de los delincuentes que fueron capturados casi en flagrancia después que una cámara de video registró el momento en que fueron a esconderse a un motel luego de cometido el crimen.

A este esfuerzo puede contribuir el Consejo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana, en la medida que defina los mecanismos de financiamiento de este tipo de sistemas de seguridad que además de caros requieren de mantenimiento permanente y expansión en todo el país.

En el caso de la seguridad en las unidades de transporte público, el gobierno debe lograr entendimientos con los propios empresarios, tal como ha ocurrido en el SITRAMSS.

En este caso, la vigilancia a través de cámaras y la presencia de elementos de seguridad forma parte de un acuerdo alcanzado con las empresas responsables de este nuevo sistema de transporte metropolitano.

Así lo ha aclarado el secretario de comunicaciones, Eugenio Chicas. No es que haya un acuerdo del gobierno con las pandillas de no atentar contra los buses del SITRAMSS ahora con el paro impuesto desde inicios de la semana. Lo que ocurre es que el sistema de seguridad implementado en estas unidades está funcionando y ha evitado que ocurran atentados contra ellas.

Hay que darle espacio al gabinete de seguridad para que sus acciones produzcan los resultados esperados.

No quiero decir con ello que no haya que ser críticos ante los errores cometidos, que siempre los hay, pero en momentos como el que vive nuestro país se requiere de un espíritu de unidad que no vaya del diente al labio sino que se exprese en una genuina y desinteresada colaboración.

Si el Presidente Sánchez Cerén ha debido salir del país para continuar con su tratamiento de salud en Cuba, resulta hasta mezquino acusarlo de que por esta decisión ha abandonado el barco en momentos que éste comienza a hundirse.

Ni el barco se está hundiendo y la salida programada del gobernante no significa un abandono a sus obligaciones como Presidente.

Ya anunció Sánchez Cerén que si es preciso regresar al país antes de lo previsto lo hará.
No se trata tampoco de un viaje de vacaciones tal como ha sido desmentido por la oficina de prensa de la Presidencia.

El Presidente tiene años de presentar problemas de salud que demandan de atención profesional en el exterior y lo menos que debe hacer es descuidarse.

Justamente porque se trata del Jefe de Estado, tiene que estar en las mejores condiciones de salud para tomar decisiones acertadas.

No entiendo, entonces, el propósito de Jorge Velado, Presidente de ARENA, al revelar el itinerario del mandatario en un programa de televisión e intervenir en un asunto que tiene que ver con su vida privada.

Ya la misma oficina de prensa de la Presidencia de la República había informado de su salida.

No es primer mandatario o funcionario público que opta por tratarse sus problemas de salud en el exterior y no por eso vamos a asegurar que existe un menosprecio o desconfianza al sistema de salud pública salvadoreño.

Recuerdo que el fundador de ARENA, el fallecido Roberto D´aubuisson, fue a Estados Unidos a tratarse de un cáncer terminal en su garganta.

En ese momento nadie en la derecha censuró a d’Aubuisson por esa decisión.

Lejos de eso, ante la falta de solidaridad de la derecha oligárquica, a la que sirvió por años, de ayudarle a pagar el tratamiento médico en otro país, fue el Seguro Social de entonces, bajo el gobierno Cristiani, que asumió los gastos médicos del fundador de ARENA.

No sería extraño que diputados de ARENA, miembros del COENA, o bien dirigentes empresariales, comiencen a hablar de abandono de funciones.

De hecho, esta mañana el Presidente de la Cámara de Comercio, Luis Cardenal, calificó de falta de liderazgo del Presidente Sánchez Cerén su ausencia del país y cuestionó si el mandatario está en sus plenas facultades para seguir gobernando, sobre todo en una situación de crisis como la que vivimos, sostuvo.

Me parece que es el anticipo peligroso de una acción que buscaría provocar la renuncia del Presidente.

La reflexión que deseo introducir esta tarde está relacionada con un tema que abordé la semana pasada y que cada vez se expresa y revela con mayor claridad.

La dirigencia del FMLN denunció hace pocos días que la derecha oligárquica, a través de ARENA, impulsa un plan de desestabilización y de parálisis del país, con el propósito de provocar el desgaste político del gobierno.

Hay una serie de hechos y acciones que no pueden ser una mera casualidad ni vistos con ligereza.

Para el caso, no es casual que ARENA esté pidiendo la destitución de algunos miembros del gabinete de seguridad y cuestione la salida al exterior del Presidente Sánchez Cerén, en estos días en que las pandillas atacan al país, al pueblo trabajador y a la institucionalidad del Estado.

Pareciera que hay una identidad de propósitos entre la dirigencia de ARENA y los ataques sistemáticos de las pandillas contra el gobierno.

En una carta reciente, atribuída a cabecillas de pandillas recluídos en la cárcel de máxima seguridad en Zacatecoluca, los firmantes sostienen que no hay salida al problema de la violencia y que el gobierno ha sido incapaz de frenarla con todas las acciones impulsadas hasta la fecha.

En el mismo sentido, ARENA mantiene un discurso crítico y de intolerancia hacia cualquier iniciativa gubernamental en el área de la seguridad pública.

A esta actitud de la dirigencia arenera sumemos las protestas de los ex veteranos de la fuerza armada, de algunos oficiales y efectivos del ejército que decidieron marchar para exigir un bono similar al que se le entregó a los agentes de la PNC y la suspensión de labores en el Hospital Bloom.

No es casual que todas estas protestas y denuncias de una supuesta ineficacia del gobierno y del Presidente ocurran en este preciso momento.

Y no es casual que protestas de organizaciones que en el pasado, bajo gobiernos de ARENA, no merecían la más mínima atención, ahora reciben titulares y son sobredimensionadas en los espacios noticiosos, sobre todo de la prensa escrita.

Un paro de labores en los hospitales públicos en gobiernos de ARENA, por ejemplo, era descalificado de inmediato por los medios de comunicación de la derecha y considerado como una acción desestabilizadora.

Ahora, la suspensión de labores de médicos en hospitales públicos y unidades de salud son cubiertas e interpretadas como medidas reivindicativas genuinas y justas que pretenden mejorar el deteriorado sistema de salud gubernamental.

El politólogo anticomunista estadounidense y asesor de algunas organizaciones y sectores de la derecha latinoamericana, Gene Sharp, es de la opinión que los gobiernos en la región pueden ser desestabilizados y hasta derrocados sin necesidad de recurrir a los ejércitos y a la fuerza bruta como en el pasado.

Basta con crear ciertas condiciones anímicas en la población y un sentimiento generalizado de insatisfacción en contra del gobierno para pasar a exigir en forma masiva la renuncia del Presidente de un país.

Así ha ocurrido en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Brasil, todos gobernados por Presidentes de izquierda.

El señor Sharp recomienda una especie de receta comprimida para propiciar lo que él llama un golpe suave de Estado.

Cuáles son esos pasos o fases:

Primero, llevar a cabo acciones para generar y promocionar un clima de malestar. Entre dichas acciones destacan la realización de denuncias de corrupción y la promoción de intrigas.

Segundo, se procedería luego a desarrollar intensas campañas en defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos acompañadas de acusaciones de totalitarismo contra el Gobierno en el poder.

Tercero, esta fase se centraría en la lucha activa por reivindicaciones políticas y sociales y en la promoción de manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones.

Cuarto, en esta fase se llevarían a cabo operaciones de guerra sicológica y desestabilización del gobierno, creando un clima de ingobernabilidad.

Finalmente, en la última fase se buscaría forzar la renuncia del Presidente de la República mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se manifiesta la presión en la calle.

Paralelamente se va preparando el terreno para un intervención militar, de ser necesaria, mientras se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país…

El mejor ejemplo, casi de laboratorio, de este plan desestabilizador, es Venezuela.

Sin embargo, en otros países de sur américa también se han implementado algunos de estos pasos, como ocurre en la actualidad con Brasil, donde el aislamiento interno de la Presidenta Dilma Russef podría conducir a una renuncia a su mandato a menos de tres años de finalizar el período para el que fue electa, abriendo oportunidades excepcionales a la derecha brasileña para hacerse del poder.

En nuestro país, con algunas variantes y matices, podemos observar varios de estos pasos o fases.
En colaboración con algunos medios de comunicación, sobre todo escritos, se viene construyendo una imagen de ineficiencia gubernamental a fin de aumentar la insatisfacción de la población hacia el gobierno de Sánchez Ceren.

En la medida que los análisis que se promueven desde las páginas editoriales de estos medios de prensa van enfocados a ignorar causas históricas y estructurales que explican los problemas económicos y sociales del país, el grueso de la población no tiene otro camino más que responsabilizar al gobierno de su situación de deterioro económico y social, pasando por alto los avances alcanzados en estos últimos 6 años, especialmente con los programas sociales.

Con financiamiento externo, en parte proveniente de agencias de Estados Unidos, han surgido nuevas organizaciones sociales, integradas sobre todo por jóvenes y una parte de la intelectualidad conservadora del país.

Algunas de ellas, auspiciadas por el partido ARENA, como Aliados por la Democracia, han centrado sus ataques al Ejecutivo, curiosamente desde la alternancia en el poder ocurrida en el 2009.

Antes del 2009 ni existían estas organizaciones y las pocas existentes no atacaban a las administraciones areneras, al menos no con la beligerancia y frecuencia con que lo hacen ahora.

Se sabe de apoyos encubiertos de ARENA a organizaciones de veteranos de guerra o sindicatos como los del ramo de Salud, que han incrementado sus reivindicaciones sociales de modo de crear un clima de inestabilidad.

Otros ataques provienen de instituciones que controla la derecha oligárquica, como la Sala de lo Constitucional, que ha emitido una serie de sentencias que bloquean el acceso a recursos por parte del gobierno.

La más reciente ha sido la decisión de frenar la emisión de 900 millones de dólares en bonos, lo que afecta sensiblemente la liquidez del gobierno en este año.

La denuncia del presidente del COENA, Jorge Velado, en el sentido que el Presidente Sánchez Cerén abandona el país en momentos de crisis, ignorando su estado de salud, no puede menos que tomarse como un ataque mediático a sus atribuciones como gobernante.

Es como que si se dijera que el Presidente abandona el país y deja de cumplir sus obligaciones como gobernante, por lo que ameritaría una sanción pública que podría llevar eventualmente a cuestionar su continuidad en el cargo y hasta exigir su destitución.

No comparto, entonces, la opinión de que el plan desestabilizador del gobierno que prepara la derecha salvadoreña, conocido en ámbitos académicos y políticos como golpe suave de Estado, es una cortina de humo para encubrir los serios problemas que abaten al país, como ha dicho Jorge Velado de ARENA.

Hay suficiente evidencia de que acá se trama algo y que la vocación desestabilizadora de la derecha le sigue traicionando.

Algo podrido huele en Dinamarca…

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