Programa 58 – Editorial | Mauricio Funes Sin Censura

Mauricio Funes Sin Censura

Editorial Sin Censura

Programa 58 – Editorial

Este es el primer programa del año y como tal tenemos que plantearnos algunos propósitos y desafíos para el 2016.

No cabe duda que las principales preocupaciones de los salvadoreños y salvadoreñas tienen que ver con el problema de la inseguridad ciudadana y el de las perspectivas económicas para país, las que están directamente relacionadas con nuestra economía familiar.

Antes de cerrar el 2015 se corrieron varias encuestas de opinión para medir las espectiatvas de la población de cara al nuevo año, sobre todo las relacionadas con la delincuencia, la economía y el funcionamiento del gobierno así como la imagen de los principales partidos políticos del país.

La más reciente de las encuestas es la que dio a conocer ayer el Instituto Universitario de Opinión Pública de la UCA, la que insiste, así como las que se conocieron en Diciembre pasado, que para los principales problemas del país continúan siendo la inseguridad y el funcionamiento de la economía.

Más del 60 por ciento de la población es de la opinión que la situación de violencia del país seguirá igual o empeorará en este 2016, y lo mismo creen que pasará con la economía nacional, donde también más de la mitad de la población considera que la situación seguirá igual o peor.

Yo no niego que haya un problema complejo de inseguridad que no se ha podido resolver y que las diferentes estrategias y planes gubernamentales tampoco han podido reducir.

De hecho, el promedio diario de asesinatos en todo el 2015 fue de los más altos en los últimos 25 años y cerramos con una preocupante tasa de más de mil homicidios por cada 100 mil habitantes.

Lo que no puedo dejar de ponderar son los esfuerzos que ha llevado a cabo el gabinete de seguridad para hacerle frente al problema.

Asegurar, como hacen algunos, sobre todo los detractores del gobierno, que el gabinete de seguridad es incapaz y que los planes implementados desde el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia no han dado resultados o que han tenido poco impacto para mejorar la situación, me parece injusto y temerario.

Estamos ante un problema complejo pero eso no quiere decir que el gobierno está cruzado de brazos y que el gabinete de seguridad debe ser removida en su totalidad.

Es probable, pero será una decisión del Presidente de la República y de nadie más, que deban hacerse algunos cambios o giros importantes en la forma cómo se ha venido enfrentando la delincuencia en el país.

El aumento de los operativos policiales es evidente y la mejor muestra de ello son los agentes que han fallecido en el terreno cuando se enfrentan a los criminales.

Pero no cabe duda que no basta con reforzar la persecución policial para reducir los homicidios y las extorsiones.

Estos seguirán aumentando mientras no se intervenga en los municipios o zonas de mayor presencial delincuencial.

Pero acá deseo hacer una precisión: cuando hablo de intervenir en los territorios controlados por pandillas o con presencia dominante de éstas no me refiero únicamente a la presencia policial y de la fuerza armada.

Me refiero también, a una presencia integral del Estado que incluye además del control territorial policial la intervención en áreas estratégicas como es la salud, la educación, el esparcimiento y la generación de empleo.

La lógica es clara: los jóvenes que no encuentran ocupación en su tiempo libre o que no encuentran empleo para hacer llegar ingresos a sus familias acaban cayendo en el mundo criminal de las pandillas.

Hay que abrirles otras opciones, que no sean la delincuencia o la migración fuera del país.

Eso no parece entenderlo la ANEP cuando en lugar de trabajar junto al gobierno en la atracción de más inversiones y en crear condiciones de estabilidad institucional, promueve entre los empresarios la idea generalizada de que en el país no hay condiciones para invertir o se esfuerza por dar la imagen de un gobierno inepto y fracasado.

Tampoco no parece entenderlo el gobierno de Estados Unidos cuando anuncia un aumento en las deportaciones, siendo que los recursos que invertirá en fortalecer los controles fronterizos y la persecución policial en redadas masivas, se deberían invertir en la generación de oportunidades en los países donde se da el flujo migratorio.

Por eso es que me resultó alentador que en su primera aparición pública de este año, con ocasión de la primera reunión de gabinete, el Presidente Sánchez Cerén haya anunciado un incremento en los planes y programas de prevención de la delincuencia en los municipios más golpeados.

Si se continua dando énfasis a la represión del delito, lo que no quiere decir que hay que dejar de perseguir a los grupos delincuenciales y desarticularlos, y se trabaja en forma marginal y con pocos recursos en los planes de prevención las cifras de homicidios y extorsiones seguirán aumentando.
A pesar que según la encuesta del IUDOP son más los salvadoreños que desconfían de la efectividad de los planes anti delincuenciales, no me cabe ninguna duda que a la construcción de esta opinión contribuyen la imagen que a diario los grandes medios de comunicación, en complicidad con las gremiales empresariales y el partido ARENA, difunden sobre el trabajo de la policía y del gabinete de seguridad.

No estoy diciendo que las encuestas están siendo manipuladas. Las encuestas miden, unas con mayor precisión que otras, lo que la población opina en un momento determinado sobre la situación general del país.

Pero si esa opinión es alimentada a diario y en forma sistemática con informaciones negativas y sesgadas sobre el desempeño gubernamental, lo más probable es que este bombardeo mediático acabe influyendo en la percepción que los salvadoreños tenemos de la delincuencia en el país y de la capacidad del gobierno para enfrentarla.

Lo mismo habría que decir del comportamiento de la economía durante el 2015 y lo que es razonable esperar para este 2016.

Más del 60% de la población considera que la situación económica del país va a seguir igual o va a empeorar.

La encuesta no revela por qué los salvadoreños encuestados piensan eso. Las encuestas en general nunca nos dicen por qué si el país está creciendo, todavía muy poco, pero crecimiento al fin y al cabo, los salvadoreños y salvadoreñas piensan que la situación económica no va a mejorar en este año.

Y esto lo voy a afirmar con mucha responsabilidad: No es cierto que El Salvador no crece económicamente. Es el que menos crece en Centro América, pero está creciendo.
Según datos del BCR, el país cerró 2015 con una tasa de crecimiento del 2.4% y el Presidente de la República ayer dijo que a finales del 2016 el gobierno espera que la economía crezca a una tasa del 3% o cercana al 3%.

Si El Salvador está creciendo, si las exportaciones aumentaron, si las remesas van en aumento muy a pesar de la política anti migratoria de Estados Unidos, si cada vez hay más inversión pública y privada, aunque no suficiente aún, si los datos del Seguro Social reportan que cada año aumenta el empleo formal, por qué entonces son más los salvadoreños y salvadoreñas que tienen la opinión que la situación económica del país no va a mejorar en el 2016?

Insisto, la opinión que las encuestas recogen en sus investigaciones y que expresamos los salvadoreños y salvadoreñas sobre la situación económica del país están influídas fuertemente por la imagen que de este gobierno y de la realidad nacional ofrecen a diario los grandes medios de comunicación, en complicidad con las gremiales empresariales, sus tanques de pensamiento como FUSADES y FUNDE y el partido ARENA.

A los datos me remito. Si la economía crece, aunque lentamente, significa que cada año hay más empresas que entran al mercado o que las existentes amplían sus operaciones, significa que cada año hay más empleos, que cada año los ingresos de los salvadoreños permiten mejorar su capacidad de consumo, que cada año se construyen y se compran más viviendas o se adquieren más vehículos o se compran más teléfonos celulares o algunos otros bienes de consumo.

Si la economía está creciendo es porque hay más exportaciones, es porque hay un volumen mayor de comercio interno, es porque los agricultores están sembrando y vendiendo sus cosechas, es porque los ganaderos aumentan su producción de leche y carne.

Si la economía siguió creciendo en el 2015 y lo seguirá haciendo en el 2016 es porque cada año hay más artesanos y pequeños empresarios que venden sus productos al gobierno para que pueda entregar los paquetes escolares, para que pueda seguir dando el vaso de leche, para que pueda seguir entregando la merienda escolar o para que los agricultores tengan acceso gratuito a semillas y fertilizantes. Alguién tiene que producir los paquetes agrícolas que el gobierno entrega a los pequeños productores. Los que producen y venden la semilla y el fertilizante que el gobierno entrega a los campesino se ven favorecidos por este programa y esto se traduce en crecimiento de la economía.

Acá no estamos viviendo la situación del año 2008 y parte del 2009 en la que la economía salvadoreña no sólo no creció sino que tuvo un retroceso como resultado de la crisis mundial y sobre todo de Estados Unidos.

En esos años se cerraron empresas, especialmente en el área textil, se perdieron empleos, cayeron las exportaciones y bajaron las remesas.

Esos años justificaban un sentimiento pesimista generalizado y una opinión mayoritaria de incertidumbre nacional.

Si el país está creciendo, si hay nuevas inversiones públicas anunciadas para este año, si se espera que vengan nuevos capitales extranjeros a radicarse en el país, si los programas sociales y los subsidios van a continuar a pesar de los problemas fiscales que enfrenta el gobierno, por qué entonces vamos alimentar una visión pesimista sobre el futuro de nuestro país.

A qué viene el querer asustarnos con el petate del muerto y salir gritando a los cuatro vientos que a El Salvador le espera una situación similar al caos que vive Venezuela?

Acá no hay deterioro institucional como en Venezuela, el partido de gobierno no perdió en ERl Salvador estrepitosamente las elecciones de la Asamblea Legislativa como en Venezuela. Allá la oposición política está unida, acá en cambio cada día da muestras de una mayor y progresiva fragmentación.

Acá no se han caído las exportaciones como en Venezuela, acá tampoco hemos dejado de producir y crecer económicamente. Acá el costo de la vida se encuentra en un nivel manejable y no tenemos los altos índices de inflación que sobrepasan los dos cifras como en Venezuela.

Acá no se atenta contra la propiedad privada ni se persigue a los empresarios. Lejos de eso, algunos grandes capitales continuan gozando los privilegios que lograron en los gobiernos de ARENA.

Acá no hay presos políticos, el caso judicial del ex presidente Flores no es ni parecido al caso de Leopoldo López, por más que se le quiera comparar.

Acá no se persigue a los medios de comunicación ni se les trata de controlar. Por el contrario, los espacios de libertad que gozan los medios de comunicación han permitido que algunos medios caigan en el libertinaje y en la impunidad difamatoria y desinformativa.

Acá por ejemplo El Diario de Hoy, sus periodistas y columnistas pueden decir e inventarse lo que quieran y nadie los castiga por eso.

Paolo Luers puede escribir, para el caso, las estupideces que se le ocurran o las que su poca inteligencia le permiten construir y nadie le dice nada.

Acá no es ni será otra Venezuela, ni nadie está queriendo instalar el llamado Socialismo del Siglo 21.
Todos estos ataques forman parte de una clara y fina estrategia de desgaste para evitar que el proyecto político de transformaciones y cambios que el FMLN inició en el 2009 fracase, le permita a la derecha oligárquica recuperar el gobierno en el 2019 y con ellos sus privilegios logrados en los años de gobiernos de ARENA.

***

Esta semana fue noticia la elección del nuevo Fiscal General de la República, después de casi un mes de atraso en el que la Fiscalía estuvo dirigida por el Fiscal Adjunto de Luis Martinez.

En esta elección resaltar dos aspectos.

Primero, fue una elección unánime lo que quiere decir que todos los partidos políticos le han dado el beneficio de la duda al nuevo funcionario. Eso habla bien de la Asamblea pues pudieron superar sus diferencias y ponerse de acuerdo en una elección tan importante como es la del Jefe del Ministerio Público.

Segundo, más allá de esta unanimidad, al menos formal, pues fue elegido por 83 diputados, lo importante es el tipo de Fiscalía que hará el nuevo titular.

Y como aún no hay hechos que juzgar pues apenas fue elegido ayer, no nos queda más que adelantar opinión en base a las primeras declaraciones que el Lic. Duglas Meléndez ofreció a la prensa.

Yo de su conferencia de prensa destaco varias cosas.

Una, que no hará de la Fiscalía un instrumento de persecución política como hubiera querido ARENA. Cuando la prensa le preguntó por el trato que dará a algunos expedientes, entre ellos el del ex presidente de la Asamblea Legislativa, Sigfrido Reyes, el nuevo Fiscal dijo sin tapujos que no se quiere referir a ninguna caso en particular pues todos debemos estar bajo el imperio de la ley. En otras palabras, la Fiscalía no va a investigar a alguien por encargo político. Serán investigados todos áquellos que infrinjan o violen la ley, sea quiénes sean.

Dos, sus prioridades son: reducción de homicidios y extorsiones, combate del crimen organizado e investigación de la corrupción. La derecha ha pretendido reducir el trabajo de la Fiscalía General de la República al combate de la corrupción, cuando el principal problema del país y al que debe contribuir el Fiscal General a resolver es el de la inseguridad ciudadana. En otras palabras, no piensa prestarse al juego de la derecha la que ahora quiere aparecer como interesada en la transparencia y la probidad pública siendo que cuando controló el gobierno central en tiempos de ARENA nunca se preocupó por investigar y perseguir la corrupción.

Acá un paréntesis. Me llama la atención que a pesar que la Sección de Probidad de la Corte Suprema de Justicia recuperó por decisión de Corte Plena sus facultades para realizar auditorías de funcionarios y ex funcionarios sobre sus patrimonios a principios del 2014, fue hasta que prescribió el delito de enriquecimiento ilícito para ex funcionarios de gobiernos areneros, es decir, hasta el 2015, que comienza a trabajar en la investigación patrimonial de funcionarios y ex funcionarios de gobierno.

Por qué la sección de Probidad no abrió ex pendientes de los funcionarios del gobierno Flores? Por qué no fue auditado el patrimonio del ex vicepresidente de Flores, Quintanilla Schmidt, o de su Ministro de Hacienda y Secretario Técnico, Juan José Daboub, hermano del actual Presidente de ANEP, o de su canciller Maria Eugenia Brizuela de Avila o de su Ministro de Economía, Miguel Lacayo, o de su Presidente de CEL, Guillermo Sol Bang.

No deja de ser un acto de doble moral el pretender que se fortalezcan y se lleven a cabo las auditorías de funcionarios y ex funcionarios de gobierno en momentos en que ya no se puede perseguir judicialmente por enriquecimiento ilícito a ningún ex funcionario de gobiernos anteriores de ARENA.

Y finalmente, me pareció atinado de parte del nuevo Fiscal General de la República el señalar que antes de pensar en crear una Comisión Internacional contra la Impunidad el país debía trabajar en el fortalecimiento de las instituciones que existen para tal fin. De ahí que pidió apoyo a los diputados para que incrementen el presupuesto con que funciona el Ministerio Público.

Hasta acá mismo comentarios de hoy…

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